El histórico limbo urbanístico de El Salobre está a punto de terminar. Tras años de lucha vecinal, la Comisión de Evaluación Ambiental de San Bartolomé de Tirajana ha emitido el informe favorable para la Modificación Menor del Plan General (PGO) en el asentamiento de Lomo Los Pajaritos-Barranco del Negro. Este acuerdo, publicado oficialmente este miércoles, supone el respaldo institucional para regularizar un núcleo que hasta ahora sobrevivía en suelo rústico, reconociéndolo finalmente como un asentamiento poblacional consolidado y permanente.
Antes de entrar en materia, se opusieron, Maspalomas Golf, S.A., sociedad al 50% de Lopesan y Familia Bravo de Laguna, por elementos propios de la ordenación, lo que sugiere un conflicto de intereses sobre cómo se va a organizar el suelo colindante o los accesos y el Ministerio de Defensa aunque después cambió su criterio a "favorable condicionado", obligando al Ayuntamiento a someter cualquier construcción al control militar debido a las servidumbres de la Base Aérea de Gando. No hay una oposición frontal que hable de destrucción del entorno, sino una pugna por los límites del dibujo urbanístico: quién entra en el nuevo plan y cómo afectan los nuevos viales a propietarios potentes como Maspalomas Golf.
La decisión del Órgano Ambiental Municipal se apoya en un análisis simplificado que concluye que la ordenación no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente. Al tratarse de una zona ya "antropizada" —es decir, donde la mano del hombre ya ha transformado el paisaje—, los técnicos consideran que regularizar las viviendas existentes y organizar los crecimientos futuros no daña el entorno, siempre que se respeten medidas de control de ruido, residuos y calidad del aire durante las obras.
Sin embargo, la luz verde no es un cheque en blanco. El Ministerio de Defensa ha marcado el terreno con un aviso claro: la zona está afectada por las servidumbres aeronáuticas de la Base Aérea de Gando. Esto significa que cualquier construcción futura, antena o incluso el uso de grúas de obra necesitará un permiso específico de Defensa. Además, Salud Pública ha impuesto condiciones estrictas para que el desarrollo del barrio no afecte al bienestar de los vecinos, vigilando de cerca el tráfico y la contaminación de las aguas.
La conclusión de este proceso es una victoria estratégica para la Asociación Plataforma de Afectados de El Salobre, promotora de la iniciativa. El acuerdo no solo ordena el territorio, sino que devuelve la seguridad jurídica a las familias de la zona. Ahora, el Ayuntamiento tiene un plazo de cuatro años para culminar la autorización definitiva antes de que el informe caduque. Con este paso, San Bartolomé de Tirajana empieza a saldar una deuda histórica con sus barrios del interior, integrando El Salobre en el mapa oficial del municipio bajo un modelo de crecimiento ordenado.














