Bajo el cielo calima de este febrero, el sur de Gran Canaria respira un aire distinto. Desde los barrancos de Fataga hasta las dunas de Maspalomas, la comunidad musulmana de la isla —vibrante, diversa y profundamente arraigada— ha comenzado este 18 de febrero su camino de introspección. Mientras los turistas buscan el primer café en las terrazas de Playa del Inglés, miles de vecinos han sellado ya sus labios tras el 'suhoor', esa comida temprana que marca el inicio de un ayuno que se prolongará durante los próximos 30 días. El Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana está reconocido como uno de los que mejor gestiona la integración de estas fiestas en España.
En los núcleos de San Fernando, El Tablero y Arguineguín, el Ramadán de 2026 se vive con una logística particular. El sol, que aquí brilla con más fuerza que en el resto del archipiélago, dicta el ritmo: el ayuno comienza estrictamente antes del alba (Fajr) y no se rompe hasta que el disco solar desaparece tras el horizonte atlántico (Maghrib). Es en ese preciso instante del ocaso cuando las cocinas del sur se llenan del aroma del cilantro y el jengibre de la harira, y el dulce sabor de los dátiles devuelve la energía a quienes han pasado el día cumpliendo con el precepto sagrado.
Este mes de purificación, que según la Comisión Islámica de España se extenderá hasta el jueves 19 de marzo, es más que una abstinencia de comida o bebida. En las mezquita y centros culturales del sur de la isla, el foco está en la convivencia. Se trata de un tiempo para la solidaridad, donde se refuerza la lectura del Corán y se evitan los conflictos o actos impuros. Para los trabajadores del sector turístico y los residentes locales, el desafío es físico pero también espiritual, adaptando las jornadas laborales al calor costero y a las cinco oraciones diarias que marcan el pulso del día.
La culminación de este esfuerzo llegará el viernes 20 de marzo con la celebración del Eid al-Fitr. Será entonces cuando las familias se reúnan para festejar el fin del ayuno, poniendo punto final a un mes donde el sur de Gran Canaria no solo ha sido un destino de sol y playa, sino un escenario de fe, disciplina y respeto mutuo. Hasta entonces, las luces de los hogares musulmanes se encenderán mucho antes de que el sol asome por el este, manteniendo viva una tradición que es parte intrínseca de la identidad multicultural de nuestra isla.















