Lunes, 23 de Febrero de 2026
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MASPALOMASRenacimiento de la playa de Santa Águeda: La ingeniería al servicio del sur de Gran Canaria

Renacimiento de la playa de Santa Águeda: La ingeniería al servicio del sur de Gran Canaria

GARA HERNÁNDEZ - M24H Lunes, 23 de Febrero de 2026

En lo que se quita el mamotreto que hay con la planta cementera de Grupo Masaveu y Votorantim, la costa sur de Gran Canaria se prepara para una de sus transformaciones urbanísticas más esperadas. Es la remodelación integral del paseo marítimo de la Playa de Santa Águeda. Esta intervención no solo busca un lavado de cara estético, sino una modernización estructural que devuelva la operatividad y el confort a este enclave estratégico del municipio a pocos kilómetros de Maspalomas.

El proyecto contempla una actuación ambiciosa sobre el actual paseo. Entre las medidas principales destaca la rehabilitación completa de los muros de contención, que actualmente presentan graves problemas estéticos y de conservación, y que serán revestidos con laja basáltica y albardillas, integrando el diseño en el paisaje volcánico de la isla. Asimismo, se procederá a la repavimentación total de la vía, garantizando la accesibilidad universal y eliminando las barreras arquitectónicas que dificultan el tránsito a personas con movilidad reducida.

La modernización de Santa Águeda no es fruto del azar, sino de un exhaustivo estudio del clima marítimo para garantizar la estabilidad de la futura playa. Los ingenieros han analizado décadas de datos procedentes de las redes de boyas REDCOS y REDEXT, así como del modelo numérico SIMAR, para entender cómo el oleaje y las corrientes afectan a este punto de la costa. El objetivo es dimensionar una playa estable que cumpla con la Ley de Costas y evite la pérdida de arena, un problema recurrente en las zonas expuestas a los temporales del suroeste.

Para entender el futuro de la playa de Santa Águeda es necesario profundizar en la ingeniería que sostiene su nuevo diseño, una planificación que prioriza la seguridad estructural frente a los embates del Atlántico. Los ingenieros han basado el proyecto en el cálculo de un periodo de retorno específico, lo que en términos técnicos define la resistencia de la obra ante temporales que solo ocurren de forma extraordinaria. Este enfoque "a riesgo" permite que el muro no solo cumpla una función estética, sino que actúe como una defensa capaz de soportar la energía de las borrascas del noroeste, que en las costas canarias pueden ser hasta ocho veces más potentes que los oleajes habituales del sur o el este.

La base científica de esta reforma descansa en el análisis de datos históricos del nodo SIMAR 4032006 de Puertos del Estado, una base de datos que registra el comportamiento del mar desde el año 1958. Mediante la aplicación de modelos matemáticos de máximos anuales, se ha determinado la altura de ola significante que el paseo debe ser capaz de absorber. El muro de Santa Águeda no es una barrera ciega, sino una estructura calculada para interactuar con el clima marítimo local, minimizando la pérdida de arena y garantizando que la playa se mantenga estable incluso tras los temporales más severos, cumpliendo así con las exigencias de la Ley de Costas.

Un factor crítico en esta modernización ha tenido en cuenta para los ingenieros la futura gestión de los niveles del mar, para lo cual se han utilizado los registros del mareógrafo de Arinaga. Los estudios de marea astronómica indican que el nivel del agua en esta zona oscila habitualmente en un rango de entre 0,5 metros y 3 metros. Esta amplitud de marea ha condicionado la altura de los nuevos muros y el diseño de los accesos a la arena, asegurando que el fenómeno del "rebase" —cuando el agua salta sobre el paseo— se mantenga bajo control. Cada escalón y cada rampa han sido proyectados para ofrecer la menor resistencia posible al avance del mar, evitando puntos de rotura estructural.

El acabado del paseo marítimo reflejará una simbiosis entre la robustez de la ingeniería y la sostenibilidad del siglo veintiuno. El uso de laja basáltica para el revestimiento de los muros y la instalación de albardillas técnicas permiten desviar la energía del agua de vuelta al océano, protegiendo el núcleo de la construcción. Todo este despliegue técnico se completa con una iluminación fotovoltaica que respeta la certificación Starlight, asegurando que la tecnología solar y la protección de los cielos nocturnos caminen de la mano. Santa Águeda se posiciona así como un ejemplo de cómo la precisión en los cálculos oceanográficos puede sustentar la recuperación de un espacio público para el disfrute seguro de la ciudadanía.

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