Mientras el sector inmobiliario europeo se mueve en un terreno de cautela por los tipos de interés, Montebalito ha decidido enviar un mensaje: La promotora, una de las pocas empresas de las islas que cotiza en Madrid, ha cerrado el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 3,5 millones de euros, lo que supone un crecimiento estratosférico del 157% respecto al año anterior. Con unos ingresos de 7,4 millones y un EBITDA que escala hasta los 3,2 millones, la compañía no solo demuestra eficiencia operativa, sino una capacidad quirúrgica para convertir su suelo en valor real.
El balance de 2025 confirma que el corazón del negocio late en la promoción pura, que ya genera el 87% de su facturación. Sin embargo, la verdadera noticia no está en lo que ha ingresado, sino en dónde piensa invertirlo: Montebalito ha fijado su brújula en Canarias, convirtiendo el archipiélago en el eje central de su estrategia de expansión para 2026.
La apuesta por Gran Canaria no es circunstancial. En el municipio de Mogán, la compañía está a un paso de desbloquear un potencial de ingresos masivo con la culminación de la urbanización Calas de Gran Canaria (Polígono 24). Este proyecto es la llave maestra: una vez recepcionado por el Ayuntamiento, abrirá la veda para solicitar licencias de hoteles, villas residenciales y complejos de apartamentos turísticos. Es, en esencia, la creación de un nuevo núcleo de lujo en uno de los microclimas más demandados del mundo.
No menos ambiciosa es su incursión en San Bartolomé de Tirajana. En la exclusiva zona de San Agustín, la promotora tramita ya una modificación del Plan Parcial para levantar un complejo de 55 apartamentos turísticos. En un contexto de escasez de suelo finalista en primera línea, el movimiento de Montebalito sitúa a la empresa en una posición de ventaja competitiva frente a los grandes fondos institucionales.
Pese a su enfoque canario, Montebalito mantiene una estructura de cartera diversificada que mitiga riesgos regionales. En Sevilla, la compañía avanza en el sector hospitality con un hotel de 85 habitaciones en la Cartuja, un activo que ya nace con rentabilidad asegurada gracias a un contrato de arrendamiento a 15 años.
En el plano internacional, la promotora aprovecha el viento de cola en Brasil y República Dominicana. El proyecto en Praia Dos Carneiros, con un valor de venta estimado de 20 millones de euros, y el avance de la monumental Torre Veiramar III en Santo Domingo, confirman que la empresa posee la musculatura necesaria para jugar en ligas transatlánticas.
Montebalito ha pasado de ser una promotora de nicho a un gestor de activos con una rentabilidad envidiable. Al concentrar su crecimiento en Canarias, la compañía se alinea con la recuperación del turismo de alto nivel y la demanda de segunda residencia extranjera. Con una estructura de costes controlada y un EBITDA al alza, el desafío para 2026 será la agilidad administrativa: el éxito de su plan en Mogán y San Bartolomé dependerá de la velocidad de las licencias municipales para transformar el suelo en dividendos.














