El tablero del diálogo social en las Islas se prepara para un seísmo institucional. Comisiones Obreras (CCOO) ha decidido romper el statu quo y ha anunciado su firme intención de vetar la reelección de José Carlos Francisco como presidente del Consejo Económico y Social (CES) de Canarias y asesor de Excelcan, la Asociación sin ánimo de lucro para la Investigación, el Estudio y la Excelencia del Sector Turístico en las Islas Canarias. Con el mandato actual expirando en junio de 2026, el sindicato, que ostenta actualmente la condición de primera central de trabajadores del Archipiélago, reclama para sí la presidencia, bajo la premisa de que "ya es hora" de que el liderazgo del órgano consultivo recaiga en el bando social.
Sin embargo, es su estrecha vinculación como asesor de Excelcan y del grupo Loro Parque, el holding de la familia Kiessling, lo que ha tensado la cuerda con los representantes de los trabajadores. En un momento en el que proyectos de gran calado como el Siam Park de El Veril en el sur de Gran Canaria están bajo un intenso escrutinio ambiental y administrativo, la neutralidad del presidente del CES ha pasado a ser un blanco de críticas para los sindicatos, que buscan un perfil menos comprometido con los intereses del gran capital turístico.
Este movimiento bloquea frontalmente las aspiraciones de Francisco, una figura histórica vinculada al nacionalismo canario y con una densa red de intereses en el sector privado. A pesar de que el mandatario ya había transmitido a las patronales su deseo de continuar al frente del organismo que asesora directamente al presidente del Gobierno regional, el peso de CCOO en el pleno, donde ocupa una de las dos vicepresidencias con María Marrero, hace que su continuidad sea, a día de hoy, políticamente inviable.
La ofensiva de CCOO no es solo una cuestión de alternancia de poder, sino un cuestionamiento implícito a la acumulación de roles de José Carlos Francisco. Exconsejero de Sanidad y de Economía del Gobierno de Canarias por Coalición Canaria, Francisco combina su cargo institucional con la presidencia de honor de la APD. El relevo en el CES no es una tarea sencilla. El pleno está compuesto por 18 miembros que representan un delicado equilibrio de fuerzas: CCOO y UGT cuentan con tres sillones cada uno; las patronales (CCE y CEOE) suman cinco; las Cámaras de Comercio aportan cuatro vocales y el resto se reparte entre asociaciones de consumidores y expertos de prestigio como Fernando Bergé (CajaSiete).
Para CCOO, ocupar la presidencia en junio de 2026 permitiría que el CES se transforme en un instrumento con mayor calado en la opinión pública, alejándose de lo que consideran una visión excesivamente propatronal. La batalla por el control del principal órgano consultivo de Canarias acaba de empezar, y el primer sacrificado en esta estrategia de poder es el hombre que, hasta ayer, parecía inamovible en la cúpula del asesoramiento gubernamental.















