El epicentro de la sostenibilidad insular se desplaza el próximo mes de abril al sur de Gran Canaria, donde el palacio de congresos Expomeloneras, en Maspalomas, se convertirá en el laboratorio global de soluciones para los territorios más vulnerables del planeta. La elección de este enclave turístico para la celebración de la tercera Cumbre Global de Islas Sostenibles no es casual: el sur de la isla servirá de escaparate para mostrar a más de una decena de ministros e inversores internacionales cómo un territorio limitado puede aspirar a la soberanía energética. Los días 21, 22 y 23 de abril, la mirada de archipiélagos de todo el mundo estará fija en el proyecto del Salto de Chira, que utiliza la orografía del interior de la isla para garantizar un suministro renovable estable, un modelo que muchos países buscan replicar.
James Ellsmoor, director de la entidad promotora Island Innovation, ha destacado que esta cita en Maspalomas pretende ser una plataforma de alianzas estratégicas para responder a retos compartidos como la resiliencia energética y el cambio climático. El sur de Gran Canaria no solo aportará su infraestructura logística, sino que también pondrá sobre la mesa la experiencia del Instituto Tecnológico de Canarias y la Plataforma Oceánica de Canarias. La intención es clara: demostrar al resto del mundo que las islas no son solo víctimas del calentamiento global, sino centros de innovación capaces de generar soluciones que pueden ser exportadas a otros continentes, elevando el valor estratégico del encuentro a una dimensión económica y diplomática superior.
Por su parte, el consejero de Medio Ambiente del Cabildo, Raúl García Brink, ha puesto el foco en una preocupación crítica para la gestión del territorio: la capacidad de carga poblacional. En los foros de Expomeloneras se debatirá cómo equilibrar la presencia humana en espacios limitados para evitar el colapso de los recursos y los servicios. Con la asistencia confirmada de organizaciones internacionales y capital privado, la cumbre en Maspalomas se perfila como el lugar donde se definirán las políticas de supervivencia y desarrollo de las islas para las próximas décadas, buscando evitar los perjuicios de un crecimiento descontrolado mientras se abraza la vanguardia tecnológica.
















