El sistema energético de Gran Canaria ha dado un salto cualitativo hacia la autonomía estratégica. La Dirección General de Calidad Ambiental confirmó este lunes a Maspalomas24H que ha emitido el informe favorable para el proyecto de hibridación del Parque Eólico Punta Tenefé, una iniciativa que transformará esta instalación de 5,4 MW en una infraestructura capaz de gestionar su propia producción gracias a un sistema de baterías de última generación.
Este proyecto de Punta Tenefé se erige así como un modelo de hibridación responsable: aprovecha fondos europeos para modernizar instalaciones antiguas, mejora la calidad del suministro eléctrico insular y garantiza, por contrato, la restauración total del paraje natural una vez concluya su ciclo operativo. Este avance sitúa a San Bartolomé de Tirajana a la vanguardia de la tecnología de almacenamiento en el archipiélago, cumpliendo con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).
La operación, liderada por la mercantil Marina South Beach, S.L.U., que es de Satocan, supone una respuesta directa a los desafíos de intermitencia de las renovables en sistemas aislados. Al integrar almacenamiento en un parque ya operativo, el sureste de la isla no solo generará energía limpia, sino que podrá volcarla a la red de manera estable, reduciendo la dependencia de las centrales térmicas durante las horas de calma eólica.
El músculo financiero detrás de esta transformación es el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El proyecto ha asegurado una subvención de 1,5 millones de euros procedentes de los fondos NextGenerationEU, adjudicados a través de la primera convocatoria de ayudas para instalaciones renovables en Canarias del IDAE.
Esta inversión se destina específicamente a la denominada actuación IT13, que consiste en la incorporación de almacenamiento a proyectos existentes. La cuantía cubre la adquisición e instalación de tecnología de vanguardia: dos contenedores de 20 pies que albergarán 13 racks de baterías electroquímicas de alta densidad (modelo CATL), capaces de almacenar hasta 4,836 MWh. Este "cerebro de litio" permitirá una gestión mucho más flexible de los excedentes energéticos del parque.
El diseño, firmado por el ingeniero Alejandro Jiménez Bordón, destaca por su eficiencia espacial. El sistema se ubicará en una parcela ya antropizada dentro del propio parque eólico, evitando la apertura de nuevas vías. La conexión se realizará mediante una línea soterrada de apenas 54 metros, una solución que ha sido clave para obtener el visto bueno ambiental al minimizar el impacto visual y la afección al suelo.
Pese a situarse en una zona industrializada, el expediente ha superado un riguroso examen de biodiversidad. El Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo y los técnicos de medio ambiente han condicionado las 22 semanas de obras a un estricto protocolo de protección para la avifauna local, como el alcaraván y la terrera marismeña, garantizando que el avance tecnológico no comprometa el ecosistema del sureste grancanario. La resolución ambiental no solo mira al presente, sino que establece un compromiso de "retorno" del suelo. Con una vida útil estimada en 25 años, el proyecto incluye un plan de clausura obligatorio. Al finalizar este periodo, el promotor deberá retirar toda la infraestructura —contenedores, inversores y cimentaciones— y gestionar el reciclaje de las baterías conforme a la normativa de economía circular.














