El municipio de San Bartolomé de Tirajana, epicentro del motor turístico del sur de Gran Canaria y sede del enclave de Maspalomas, ha consolidado un escenario de "deuda cero" en sus cuentas públicas al cierre del ejercicio 2024. Según los últimos datos de evolución financiera, el consistorio mantiene una deuda total de cero euros, una cifra que contrasta drásticamente con los pasivos acumulados hace poco más de una década, cuando la presión financiera sobre el ciudadano era notablemente superior.
Este saneamiento integral de las arcas municipales representa un hito para la gestión local en el sur de la isla, especialmente si se analiza la serie histórica. En el año 2010, el municipio registraba una deuda total de 27.430.000 euros, lo que suponía una carga de 515 euros por habitante. El pico máximo de endeudamiento se alcanzó en 2009, cuando la cifra escaló hasta los 30.784.000 euros, situando la deuda per cápita en 590 euros, el registro más alto de los últimos dieciséis años.
La estrategia de desapalancamiento ha permitido al municipio liberar recursos en un momento clave para la competitividad del destino. Mientras que en 2011 la deuda era de 24.209.000 euros (443 euros por habitante), el consistorio logró una reducción drástica hacia el año 2014, cuando por primera vez el contador se situó en cero euros. A pesar de ligeros repuntes en ejercicios posteriores, como los 819.000 euros registrados en 2015 o los 355.000 euros de 2018, la tendencia ha sido de una estabilidad fiscal casi absoluta.
En la actualidad, con una población de 54.976 habitantes, San Bartolomé de Tirajana presenta una salud financiera robusta que coincide con el perfil de alta rentabilidad del destino. Según los datos de Promotur 2025, la isla recibe una media de gasto por viaje de 1.498 euros, cifra que en el caso de los turistas de paquete que llegan al sur se eleva hasta los 1.739 euros. La ausencia de deuda financiera, fijada en cero euros en 2024, coloca al municipio en una posición de ventaja competitiva para afrontar las inversiones en sostenibilidad y modernización de infraestructuras que el sector hotelero demanda.
Esta solvencia técnica también actúa como un colchón de seguridad ante el nuevo marco regulatorio de la Unión Europea sobre viajes combinados. Con las arcas saneadas y una deuda per cápita de cero euros, el Ayuntamiento tiene mayor margen de maniobra para garantizar los servicios públicos en un área que soporta el 26 por ciento del total de turistas de Canarias. El reto para los próximos ejercicios será mantener este equilibrio fiscal mientras se gestionan las crecientes demandas de un mercado que, aunque genera altos ingresos, también muestra una sensibilidad al alza respecto a la saturación y la limpieza de las zonas turísticas.















