El entramado de explotación sexual que sacude los cimientos de la alta sociedad canaria ha sumado un nuevo y perturbador capítulo tras las últimas diligencias de la Policía Canaria. Según el atestado remitido al Juzgado de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia y del que se han hecho eco medios de Las Palmas, el caso 'Íncubo' no solo comparte protagonistas con la causa matriz '18 lovas', sino que revela un ecosistema de favores y lujo donde los nombres de la élite empresarial y deportiva de las islas aparecen de forma recurrente en los testimonios de las víctimas.
En el centro de las nuevas declaraciones policiales figura Eustasio López, presidente ejecutivo de Lopesan y una de las mayores fortunas de España según la lista Forbes. Una de las jóvenes captadas por la red, que en aquel momento era menor de edad, ha asegurado a los investigadores que el empresario hotelero le costeó un tratamiento de ortodoncia. Aunque la testigo precisa que el pago de los aparatos dentales se realizó sin contraprestación sexual alguna y que la relación se limitaba a comidas en restaurantes de lujo y estancias en hoteles del grupo, el testimonio refuerza la tesis policial sobre el sofisticado método de captación de la trama.
El informe policial sitúa también al conocido piloto de rallies Luis Monzón como acompañante habitual en estos encuentros sociales. Ni el empresario hotelero ni el deportista tienen actualmente la condición de investigados en esta pieza separada, figurando únicamente como testigos en el atestado. Sin embargo, el relato de las víctimas describe un patrón de comportamiento donde los cabecillas de la red, como Agustín Alemán, alias 'Yino', y el ciudadano italiano Antonio D'Ascenzo, utilizaban su cercanía con estas figuras de poder para atraer a menores a un entorno de falsa seguridad y estatus económico.
El alcance penal de estos nuevos hechos parece, no obstante, condicionado por la propia naturaleza de los testimonios. Mientras una de las mujeres que admite haber mantenido relaciones con el empresario ya era mayor de edad en el momento del encuentro, las menores aseguran que no hubo contacto físico ilícito con López ni con Monzón. Pese a ello, la Policía Canaria subraya que estas declaraciones acreditan que la estructura de captación seguía plenamente operativa años después de que estallara el primer escándalo judicial, aprovechando la vulnerabilidad de jóvenes tuteladas por el Gobierno regional.
El magistrado Tomás Martín maneja ya un sumario con más de 30 víctimas y una docena de implicados de alto perfil, entre los que destaca el empresario Eugenio Hernández. La investigación apunta a que 'Yino' actuaba como el primer eslabón del engranaje, contactando con las niñas a través de redes sociales para luego introducirlas en el círculo de 'el italiano', quien finalmente servía de nexo con sus amigos y posibles clientes en el sur de Gran Canaria. El caso pone de relieve la porosidad de un sistema donde el lujo y la influencia servían de pantalla para una de las tramas de corrupción de menores más extensas de la historia del archipiélago.














