Lunes, 23 de Marzo de 2026
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GRAN CANARIAPor qué la gasolina en el sur de Gran Canaria estrangula los salarios

Por qué la gasolina en el sur de Gran Canaria estrangula los salarios

Yurena Vega - M24h Lunes, 23 de Marzo de 2026

El sur de Gran Canaria opera bajo una lógica económica invertida. Las estaciones de servicio de Maspalomas y Mogán exhiben precios que desafían el histórico privilegio fiscal del archipiélago. El litro de Sin Plomo 95 roza los 1,70 euros en un ecosistema diseñado para la competitividad tributaria. La bonificación del combustible es un recuerdo vago frente a una inflación logística que no da tregua en 2026.

A mediados de marzo de 2026, los precios de los carburantes en Gran Canaria han mostrado una tendencia de ascenso gradual. Tras haber tocado mínimos a finales del año pasado, la Gasolina 95 se sitúa ahora en una media de 1,32 euros por litro en las estaciones de la capital, marcando uno de los puntos más altos del primer trimestre del año. Por su parte, el Gasóleo A mantiene una ventaja competitiva notable, con precios que rondan los 1,159 euros por litro en las estaciones de servicio más económicas de Las Palmas. Aunque estos valores representan una subida respecto a meses anteriores, siguen siendo significativamente más bajos que la media de la Península debido al régimen fiscal especial de las Islas Canarias.

Es importante destacar que existe una brecha de precios considerable dependiendo de la estación elegida. Mientras que las grandes petroleras ajustan sus tarifas al alza, las estaciones automáticas o de bajo coste en zonas industriales permiten ahorrar hasta 15 céntimos por litro, ofreciendo la Gasolina 95 en torno a los 1,049 euros por litro.

Los costes de flete y el refinado externo anulan las ventajas del Arbitrio Insular (AIEM). Las petroleras repercuten el riesgo geopolítico de forma inmediata en las islas. El sur turístico paga el peaje de ser el último eslabón de una cadena de suministro frágil. Un camarero en San Agustín percibe una fracción del salario de un turista bávaro que reposta en la misma manguera. El esfuerzo financiero para llenar un depósito medio consume el 12% de un sueldo neto canario. En Frankfurt, esa misma operación apenas roza el 6% de la renta disponible. La gasolina barata es un mito que solo sobrevive en las guías de viaje desactualizadas.

Los trabajadores del sector servicios se desplazan desde el interior o el norte ante la imposibilidad de pagar alquileres turísticos. El coche privado es una herramienta de supervivencia, no una opción de lujo. Cada céntimo de subida en el surtidor actúa como un impuesto regresivo sobre la clase trabajadora. La dependencia del petróleo es una trampa de movilidad sin alternativas de transporte público masivo eficientes.

El encarecimiento de la energía eleva los costes operativos de hoteles y empresas de alquiler de vehículos. El diferencial de precios con el continente se estrecha peligrosamente cada trimestre. Gran Canaria pierde su aura de paraíso fiscal para el consumo energético. La economía del sol y la playa se enfrenta a un horizonte de costes estructurales europeos con salarios estancados en el Atlántico.

 

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