La escalada del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán ha comenzado a proyectar una sombra de incertidumbre sobre la conectividad del sur de Gran Canaria, ante el riesgo inminente de desabastecimiento de combustible y el encarecimiento de los fletes aéreos. Michael O’Leary, consejero delegado de Ryanair —operador clave en el aeropuerto de Gran Canaria—, ha advertido que, de prolongarse las hostilidades, existe un riesgo "razonable" de que los suministros de queroseno en Europa se reduzcan entre un 10% y un 25% durante los meses de mayo y junio. Este escenario pone en jaque la estabilidad de las vacaciones de miles de turistas europeos que dependen de la operativa de bajo coste para llegar al archipiélago.
El impacto financiero ya es una realidad en los balances de las aerolíneas, con precios de combustible que duplican los niveles habituales. Si bien el Ministerio de Seguridad Energética del Reino Unido asegura que las importaciones desde India y EE. UU. continúan llegando, la visibilidad operativa más allá de abril es limitada. Para el destino Maspalomas-Meloneras, cualquier recorte en la capacidad aérea de grupos como Jet2, EasyJet o Ryanair supondría un golpe directo a la ocupación hotelera en el inicio de la temporada estival.
En cuanto a la protección del consumidor, las aerolíneas que operan desde la Unión Europea están obligadas a garantizar el transporte de los pasajeros afectados por cancelaciones, incluso reubicándolos en otras compañías y sufragando gastos de manutención y hotel. Sin embargo, el riesgo real para el bolsillo del turista reside en los "suplementos por combustible". Aunque las grandes aerolíneas suelen tener coberturas financieras (hedging) para mitigar las subidas, los paquetes turísticos se rigen por una normativa diferente: las agencias de viajes pueden exigir legalmente un recargo si el coste del carburante se dispara, siempre que este no supere el 8% del precio total del viaje.
La rentabilidad del sector se encuentra en el filo de la navaja. Kenton Jarvis, consejero delegado de easyJet, ha señalado que en un negocio donde el margen por asiento apenas ronda los 8,50 euros, un incremento del coste del combustible de 12 euros obliga inevitablemente a una respuesta en las tarifas. Para el sur de Gran Canaria, esto se traduce en una presión alcista sobre los precios de los billetes para finales de año. Los expertos sugieren que, ante la incertidumbre, la reserva anticipada bajo la protección de las leyes de la UE sigue siendo la opción más segura para blindarse ante futuros recargos o la falta de disponibilidad de plazas.














