La planta alojativa de Gran Canaria ha entrado en una fase de reconfiguración estructural, marcada por una volatilidad controlada en el número de establecimientos operativos y un fortalecimiento de la categoría de cuatro estrellas. El censo hotelero cerró el ciclo de marzo con 100 unidades activas, recuperándose de los mínimos registrados en enero y febrero, cuando la oferta cayó hasta los 96 y 94 hoteles respectivamente. Este comportamiento refleja una gestión de inventario estacional más agresiva, con picos de apertura en diciembre que alcanzaron los 105 establecimientos para capturar la demanda de la temporada alta de invierno.
El despliegue de nuevas entradas en el canal durante el último año subraya el dominio de San Bartolomé de Tirajana como el motor de la inversión alojativa. Solo en este municipio se han identificado seis aperturas estratégicas de cuatro estrellas entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, destacando las unidades operativas desde el 27 de febrero de 2026 y las dobles incorporaciones del 29 de diciembre de 2025. Mogán, por su parte, ha reforzado su segmento premium con una apertura de cinco estrellas el 1 de febrero de 2026, complementando la oferta de gama media-alta iniciada con aperturas de tres y cuatro estrellas a finales de 2025.
La expansión geográfica hacia el norte y el interior de la isla se manifiesta en entradas puntuales pero significativas, como el tres estrellas de Arucas inaugurado el 16 de enero de 2026 y el establecimiento de la misma categoría en Tejeda operativo desde marzo de 2025. La capital, Las Palmas de Gran Canaria, sumó una unidad de dos estrellas en abril de 2025, evidenciando un interés por diversificar la oferta urbana más allá del tradicional foco del sur. Este dinamismo en las altas y bajas de activos sugiere una rotación de capital que prioriza el estándar de cuatro estrellas, el cual acapara la gran mayoría de las nuevas licencias identificadas.
Las métricas de ocupación revelan un mercado de dos velocidades con oscilaciones mensuales pronunciadas. El sector alcanzó su cénit de rendimiento en agosto de 2025 con un 86,61%, cerrando un ciclo de verano extraordinariamente robusto que comenzó en julio con un 83,33%. Sin embargo, la industria enfrentó correcciones severas en los meses de transición; mayo de 2025 registró el punto de ocupación más bajo con un 67,34%, seguido de una recuperación gradual en junio hasta el 74,34%. La estabilidad regresó en el primer trimestre de 2026, logrando en marzo una ocupación del 78,92%, lo que representa un crecimiento respecto al 77,46% registrado en septiembre de 2025.
El análisis de los flujos de demanda muestra que los meses centrales de invierno han mantenido una resistencia notable. Enero de 2026 cerró con un 79,21% de ocupación, mientras que febrero escaló hasta el 82,96%, beneficiándose de la conectividad aérea reforzada y el clima favorable. Esta solidez en la ocupación, combinada con la incorporación de activos de alta categoría en el sur, posiciona a Gran Canaria como un mercado donde la cantidad de hoteles fluctúa según la eficiencia operativa, pero la densidad de ocupación tiende al alza en los activos de mayor valor añadido.















