La industria turística europea, con el foco puesto en los grandes turoperadores que operan en el sur de Gran Canaria, respira con una calma tensa ante la crisis del queroseno derivada del conflicto en el Golfo. Sebastian Ebel, consejero delegado de Grupo TUI, ha salido al paso de los rumores de fractura en el sector, asegurando que no existe división entre las aerolíneas y los proveedores de viajes. A pesar de las alarmas iniciales lanzadas por la Asociación Alemana de Aviación (BDL) sobre una posible escasez de combustible, el líder del gigante turístico garantiza que la conectividad para las vacaciones de verano en destinos clave como Canarias no corre peligro.
La postura de TUI apoya las demandas de las aerolíneas para suspender impuestos al queroseno, pero se planta ante el lobby logístico que pretende priorizar el transporte de mercancías sobre los vuelos de pasajeros. Ebel reivindica el papel del turismo como motor económico fundamental en Europa, rechazando que las "merecidas vacaciones" de millones de ciudadanos sean sacrificadas en favor de las cadenas de suministro industriales. Para los hoteleros y empresarios de San Bartolomé de Tirajana y Mogán, esta defensa del ocio frente a la carga es la garantía necesaria para mantener las cifras récord de ocupación que registra la isla en este arranque de 2026.
El optimismo de TUI se apoya en las conclusiones del Consejo de Seguridad Nacional alemán, liderado por el canciller Friedrich Merz, que tras monitorizar la tensión con Irán ha determinado que las reservas de combustible son suficientes para el futuro previsible. La estrategia del gobierno alemán pasa por transformar el grupo de trabajo de suministro en un comité de secretarios de Estado para blindar el flujo de diésel, gasolina y combustible de aviación. Para el sur de Gran Canaria, cuya economía depende casi íntegramente de la estabilidad de los cielos europeos, este mensaje de seguridad en el suministro es vital para evitar una caída en las reservas de última hora.
Sin embargo, la verdadera amenaza para el sector no parece ser la falta de capacidad, sino el encarecimiento de los costes operativos. La Comisión Europea, a través del comisario de Transportes Apostolos Tzitzikostas, ha advertido que, aunque el mercado gestiona bien el volumen de queroseno, los precios disparados ya están forzando a algunas compañías a cancelar rutas no rentables. En este contexto, Ebel ha endurecido su discurso contra la "excesiva regulación" y las tasas al tráfico aéreo, exigiendo una reducción significativa de los costes de localización para evitar que el encarecimiento del combustible acabe expulsando a los consumidores del mercado.















