La Confederación Canaria de Empresarios (CCE) ha activado formalmente el cronómetro para su relevo institucional. En una Junta Directiva marcada por la dualidad entre el análisis macroeconómico y la vida orgánica de la patronal, el presidente Pedro Ortega ha dado luz verde a la apertura del proceso electoral que definirá el liderazgo de la organización para los próximos años. La historia de la CCE no se entiende sin las figuras que, desde el sur de la isla, vertebraron el diálogo entre el sector turístico y la cúpula patronal. En el actual contexto de renovación de liderazgos de la CCE, la figura de Alberto Isasi, fallecido recientemente, emerge como el referente histórico del "espíritu de Maspalomas" en la dirección empresarial.
Isasi, marino mercante de formación y director de hotel por vocación, representó una época en la que la gestión turística y el compromiso civil caminaban de la mano. Su trayectoria estuvo ligada de forma indeleble a la de Alejandro del Castillo, Conde de la Vega Grande, quien no solo lo reclutó para dirigir el emblemático hotel Oasis, sino que lo impulsó a la arena política bajo el Tercio Sindical. Su labor como edil en San Bartolomé de Tirajana, tanto en los años 70 con Francisco Araña del Toro como en los 80 bajo las siglas del CDS, forjó un perfil de gestor público con visión privada.
Su llegada a la presidencia de la Confederación Canaria de Empresarios en 1993, promovida por la Federación de Hostelería y Turismo (FEHT) de Las Palmas, supuso un hito para la patronal de Las Palmas. Durante su mandato (1993-1995), Isasi aplicó la máxima del sector servicios: el consenso como herramienta de gestión. En una organización a menudo marcada por las tensiones sectoriales, su presidencia se recuerda por la capacidad de tender puentes y por una elegancia en las formas que trajo del sur para pacificar el norte.
Fundador del Club de Leones de Maspalomas, su legado trasciende las actas del Registro Mercantil. Mientras la CCE se prepara ahora para sus elecciones del próximo 30 de junio de 2026, la memoria de Alberto Isasi sirve de recordatorio sobre la importancia de las zonas turísticas en la toma de decisiones de la capital. Su transición de los puentes de mando de los barcos a los consejos de administración y los plenos municipales dejó una huella de "hombre de consenso" que hoy, en plena agitación por el REF y los costes energéticos, la patronal canaria vuelve a reivindicar como modelo.
La configuración del poder en la CCE de Las Palmas afronta un momento de redefinición estratégica. La posibilidad de que un representante del sector turístico asuma la presidencia de la patronal provincial es una cuestión recurrente en los círculos de poder de las islas, dada la hegemonía del turismo en el Producto Interior Bruto (PIB) regional, que aporta aproximadamente el 35% de la riqueza directa.
Históricamente, la presidencia de la CCE ha buscado un perfil de consenso que logre equilibrar los intereses de sectores tradicionalmente fuertes como la construcción, la logística portuaria y el comercio, además del propio turismo. Sin embargo, la creciente presión por la sostenibilidad, la digitalización y los retos de la Ley de Biodiversidad han reforzado el peso político de las patronales turísticas, especialmente de la Federación de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT).
El actual escenario de 2026, marcado por la gestión de fondos europeos y la necesidad de una voz unificada ante el Gobierno de Canarias en materia de infraestructuras y fiscalidad, sitúa a los líderes turísticos en una posición de fuerza. La industria demanda una representación que no solo gestione la coyuntura, sino que lidere la transformación del modelo productivo. La elección de un presidente de perfil turístico enviaría una señal clara a los mercados y a la administración sobre las prioridades de la agenda empresarial de la provincia.
La decisión final dependerá de las alianzas internas entre las diferentes federaciones. Aunque el sector turístico tiene la capacidad de influencia y los cuadros directivos necesarios para ocupar el cargo, la tradición de alternancia y el peso del Puerto de La Luz suelen actuar como contrapesos en los procesos electorales de la patronal. El debate no es solo sobre nombres, sino sobre si el turismo debe pasar de ser el motor económico a ser también el timonel institucional de la organización empresarial.
















