La consultora ambiental Siháho ha irrumpido con fuerza en la agenda de sostenibilidad de Canarias con un anuncio que sitúa a Maspalomas en el centro de su expansión. Tras arrancar con éxito esta semana proyectos de implantación de recogida separada de materia orgánica en San Miguel de Abona (Tenerife) y La Bañeza (León), la firma ha confirmado su intención de acercar este modelo de gestión circular al principal enclave turístico de Gran Canaria. El movimiento busca transformar el tratamiento de residuos en San Bartolomé de Tirajana, donde la gestión de los "Grandes Productores" hoteleros es el verdadero desafío para la sostenibilidad del destino.
La apuesta por Maspalomas no es casual. La consultora sostiene que la realidad de los hoteles de 400 habitaciones en el sur de la isla exige una respuesta técnica que nada tiene que ver con los modelos rurales convencionales. Mientras en otros territorios se analiza el predominio de viviendas con huerta o jardín, en el epicentro turístico de Gran Canaria el foco se traslada a la producción masiva de orgánica en los bufés y los residuos vegetales de las zonas verdes. Siháho pretende demostrar que estos establecimientos son, por volumen y capacidad de gestión, los actores clave para que la economía circular deje de ser un eslogan y se convierta en una operativa rentable.
El despliegue en Maspalomas se apoyará en el aprendizaje obtenido en San Miguel de Abona, donde la firma ya colabora con FCC, y en La Bañeza junto a Acciona. La clave del éxito reside en la especialización: no se puede tratar igual a un productor de orgánica en León o Galicia que a una infraestructura alojativa de primer nivel en el sur grancanario. La consultora subraya que el análisis de la implantación debe ser quirúrgico, adaptando los servicios de recogida y compostaje a las dinámicas de un territorio que vive de su imagen ambiental pero que genera residuos a una escala industrial.
Este desembarco estratégico en el sur de Gran Canaria llega en un momento de presión normativa, donde los ayuntamientos están obligados a cumplir con los objetivos europeos de reciclaje en origen. Al acercar sus proyectos a Maspalomas, Siháho no solo ofrece consultoría técnica, sino que se posiciona como el puente necesario entre la administración pública y las grandes cadenas hoteleras. El objetivo es claro: profesionalizar la gestión de la fracción orgánica para reducir los costes de vertido y transformar las toneladas de restos vegetales —que en San Bartolomé de Tirajana ya se cuentan por decenas— en recursos locales de alto valor.















