El sur de Gran Canaria ha blindado su posición como el activo más resiliente de la industria turística europea. Los resultados semestrales presentados por el gigante TUI confirman que el litoral de San Bartolomé de Tirajana y Mogán actúa como el principal puerto seguro del mercado continental frente a la persistente inestabilidad en Oriente Medio. La multinacional ha logrado reducir sus pérdidas operativas en 45 millones de euros, apoyada en una concentración masiva de la demanda hacia el Mediterráneo occidental. Este trasvase de flujos desde destinos más inestables ha permitido al grupo encadenar catorce trimestres consecutivos de crecimiento operativo, situando a las Islas Canarias en el epicentro de su estrategia de recuperación financiera.
La planta hotelera del sur de la isla experimenta un repunte histórico en sus márgenes de beneficio. La tarifa diaria promedio aplicada por el turoperador ha escalado hasta los 223 euros, un incremento que los mercados emisores de Alemania y Gran Bretaña han absorbido sin penalizar la ocupación. Con un nivel de utilización de la capacidad que alcanza el 93%, los complejos de Maspalomas y Meloneras operan prácticamente al límite de su potencial técnico. La dirección de TUI asegura que estas métricas de ocupación habrían sido incluso superiores de no ser por las distorsiones logísticas y el encarecimiento de las rutas aéreas derivadas de las tensiones geopolíticas internacionales.
El comportamiento del visitante en este verano de 2026 impone nuevos desafíos logísticos a las empresas locales. Se observa una tendencia dominante hacia la reserva a muy corto plazo, con casi la mitad de los clientes potenciales esperando al último minuto para formalizar sus vacaciones. Esta volatilidad en la contratación obliga a los hoteles del sur a una gestión comercial extremadamente ágil, muy dependiente de la digitalización. Las ventas a través de la aplicación móvil de TUI ya representan el 11,4% de los ingresos totales del grupo, lo que evidencia que el turista que llega a Gran Canaria es cada vez más tecnológico y busca una personalización inmediata de su estancia.
La división de experiencias en destino, TUI Musement, también arroja cifras récord en la zona sur. El grupo vendió 1,6 millones de actividades y excursiones en el segundo trimestre, un aumento del 6% que refleja un mayor gasto del turista convencional más allá de la estancia en el hotel. Los traslados gestionados desde el aeropuerto de Gando hacia los núcleos turísticos sumaron cuatro millones de movimientos, consolidando el motor económico de una isla que se mantiene ajena a la ralentización de otros mercados. El auge de los paquetes vacacionales personalizados, que han crecido un 12%, refuerza la apuesta por un modelo de turismo de calidad que prioriza la seguridad y la oferta diferenciada.
A pesar de los imprevistos climáticos en el Caribe y el impacto económico de los conflictos bélicos, que supusieron un coste extraordinario de 45 millones de euros, TUI mantiene sus previsiones anuales de alcanzar un beneficio operativo de hasta 1.400 millones de euros. Para la economía de Gran Canaria, esta solvencia del principal operador turístico del mundo es la mejor garantía de estabilidad. La consolidación de Maspalomas y Mogán como destinos de alta rentabilidad demuestra que, en tiempos de incertidumbre global, el viajero europeo premia la madurez, la infraestructura y la seguridad del litoral canario sobre cualquier otra consideración de precio.
















