El mercado de inversión hotelera en el sur de Gran Canaria vuelve a agitarse con una transacción de calado estratégico. Hotel Investment Partners (HIP), el mayor propietario de camas vacacionales de España y propiedad de Blackstone, ha completado la venta del hotel Corallium Beach bajo la gestión de Lopesan, ubicado en la cotizada zona de San Agustín. El nuevo propietario, Calena Partners, una firma de gestión boutique que debuta en el negocio transaccional mediante una estructura financiera de Club Deal respaldada por un sindicato de family offices nacionales, mantendrá en la gestión a Lopesan.
El activo canario traspasado es un establecimiento de tres estrellas superior que cuenta con 210 habitaciones en primera línea de playa, un enclave que ha experimentado una revalorización acelerada debido a la escasez de suelo disponible en el litoral del sur de Gran Canaria. El cambio de propiedad no alterará la gestión del inmueble; el Grupo Lopesan de momento mantendrá la operativa del hotel bajo el contrato de gestión ya existente. Esta fórmula garantiza la continuidad del proyecto alojativo y la estabilidad de los flujos de caja desde el primer momento, blindando el servicio frente a las fricciones habituales de los procesos de transición corporativa.
Rotación de capital y consolidación del modelo vacacional
La venta responde a la política de desinversión selectiva y rotación de activos que HIP ejecuta de forma sistemática en el mercado español. El fondo ha concentrado sus esfuerzos recientes en la expansión internacional, destacando su última adquisición de un complejo de lujo en Grecia. Con la venta del Corallium Beach, que ha contado para ello con financiación de Banc Sabadell, el vehículo de inversión liquida un paquete 200 habitaciones, capturando las plusvalías generadas tras los procesos de reforma y reposicionamiento que ejecutó en el pasado ciclo inversor.
Para Calena Partners, esta adquisición representa su carta de presentación en el negocio inmobiliario de Canarias. La estrategia de esta gestora de nueva creación se orienta exclusivamente hacia activos vacacionales maduros que ya han completado su fase de actualización, eliminando la necesidad de desembolsos significativos en concepto de Capex (inversiones de capital en infraestructuras). Al apoyarse en operadores locales consolidados como Lopesan, la firma mitiga el riesgo operativo y asegura rentabilidades recurrentes para el capital privado e institucional que compone su pool de inversores.
San Agustín mantiene su atractivo para el capital institucional
El interés del capital nacional por el sur de Gran Canaria subraya la solidez del destino en términos de rentabilidad por habitación disponible (RevPAR). La zona de San Agustín, caracterizada por un perfil de cliente más residencial y repetitivo que los núcleos de Playa del Inglés o Maspalomas, se percibe como un valor refugio para los fondos que buscan estabilidad frente a los ciclos económicos. El asesoramiento de la operación, en el que han intervenido firmas de servicios profesionales como Cuatrecasas, Deloitte y AZ Capital, evidencia la complejidad de una transacción que combina contratos de alquiler a largo plazo y fórmulas de gestión hotelera pura.
La permanencia de Lopesan al frente del Corallium Beach asegura que el hotel conservará su identidad vinculada al mercado de ocio del sur de la isla. La transacción demuestra que el ecosistema turístico canario mantiene una liquidez elevada, atrayendo tanto a grandes conglomerados globales como a estructuras de inversión familiar que buscan diversificar sus carteras hacia el sector inmobiliario comercial. Con este movimiento, el litoral sureño confirma que el valor de sus activos hoteleros reformados sigue cotizando al alza en los balances de los principales operadores del continente.

















