Si ya desde Las Palmas sacan al sur de Gran Canaria el dinero del turismo, ahora toca el subsuelo. La periferia industrial y las medianías agrarias que coronan la cuenca sureste de Gran Canaria acaban de transformarse de manera oficial en un vasto laboratorio de ensayo para la transición energética del archipiélago: visto bueno definitivo al permiso de investigación minera Comarca Sureste 2.
La resolución valida la petición del Consejo Insular de la Energía de Gran Canaria para rastrear recursos de alta entalpía en el subsuelo profundo de una franja territorial que abarca 220 cuadrículas mineras, una superficie equivalente a unas 6.600 hectáreas de terreno o la escala visual de más de 9.200 campos de fútbol regulacionales.
La delimitación geográfica del polígono minero se adentra de lleno en el motor económico de los municipios de Ingenio, Agüimes, Santa Lucía de Tirajana y San Bartolomé de Tirajana, configurando un desafío técnico de primer orden. El Cabildo insular asume la titularidad de los derechos de exploración con el objetivo de hallar anomalías térmicas estables que superen los 150 grados Celsius a gran profundidad, una condición indispensable para desarrollar la primera central de generación eléctrica de base geotérmica en la isla.
El proyecto busca quebrar la dependencia histórica de las centrales de combustión fósil del sur sin someter al sistema a la intermitencia que lastra a los parques eólicos y las plantas fotovoltaicas de superficie.
El salto de escala desde la actual generación renovable superficial hacia la perforación del lecho volcánico profundo reactiva los debates técnicos sobre la seguridad geológica en territorios insulares. Los ingenieros del Servicio de Minas del Gobierno autónomo vigilarán estrechamente el plan de labores debido a los riesgos inherentes a los sistemas de alta entalpía. El principal vector de preocupación radica en la sismicidad inducida, un fenómeno vinculado habitualmente a la fracturación de la roca y a la inyección de fluidos a alta presión para estimular el reservorio térmico.
Las experiencias internacionales en cuencas volcánicas activas obligan a extremar las campañas de microzonificación sísmica antes de introducir cualquier sonda de perforación. La estabilidad estructural de los municipios afectados constituye otra variable crítica del expediente. La extracción masiva de vapor y fluidos mineralizados sin un balance de reinyección equivalente puede alterar las presiones intersticiales de las capas freáticas intermedias, derivando en procesos de subsidencia o hundimiento localizado del terreno.
Las directrices impuestas en la admisión a trámite obligan al Consejo Insular de la Energía a detallar los modelos de simulación matemática que impidan tanto el enfriamiento prematuro del reservorio profundo por exceso de retorno de agua fría como el colapso mecánico de los pozos de ensayo.
La composición química de los fluidos profundos añade complejidad al control ambiental de la comarca. Los sondeos geotérmicos en áreas tectónicas suelen liberar gases no condensables atrapados en el sustrato basal, destacando por su toxicidad el ácido sulfhídrico, además de concentraciones variables de dióxido de carbono y metano.
Las perforaciones exploratorias exigen sistemas de encamisado de acero de alta resistencia y cementaciones estancas para evitar la fuga de estos compuestos y detener la infiltración de metales pesados como el arsénico, el boro o el mercurio en los acuíferos superiores, de los cuales dependen explotaciones agrícolas del sureste insular.
La apertura del plazo de quince días para la personación de interesados y la presentación de alegaciones abre un periodo clave para las patronales hoteleras y las comunidades de regantes de la zona meridional. La consulta presencial de los mapas en el Edificio de Servicios Múltiples III de Las Palmas de Gran Canaria permitirá a los propietarios particulares verificar si las servidumbres mineras del proyecto interfieren con el desarrollo de infraestructuras urbanas o turísticas rurales del sur de la isla. El Cabildo grancanario inicia así un despliegue de alta inversión pública que pretende demostrar que la estabilidad energética de las islas se esconde en las bolsas de calor de sus entrañas volcánicas.
















