El Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana no quiere improvisaciones porque se juega una cosa: la celebración de Santiago antes de las elecciones de 2027, es decir, son las últimas fiestas en la cumbre de Tirajana que organiza formalmente AV-PP y CC. Por ello, ha comenzado ya a definir las reglas de juego económicas y de seguridad para la explotación de los espacios de ocio y restauración temporal durante sus principales festividades estivales.
La normativa municipal afecta de manera directa a las Fiestas de Santiago de Tunte, programadas del 10 al 26 de julio de 2026, y a las Fiestas Patronales de San Bartolomé de Tirajana, que se desarrollarán del 16 al 24 de agosto de 2026, blindando el uso del dominio público local frente a la saturación comercial y los ruidos.
El marco legal diseñado por la Concejalía de Festejos y Eventos determina que el plazo improrrogable para la presentación de solicitudes abarcará del 1 al 15 de junio de 2026 para la venta ambulante. La corporación del sur de Gran Canaria limitará estrictamente las licencias a una única instalación por solicitante para evitar el monopolio de los espacios de ocio. Las parcelas autorizadas se concentrarán en las calles de la Villa de Tunte: Partera Lolita Medina, Santiago Cazorla y Reyes Católicos.
Los criterios de adjudicación aprobados priman la continuidad de los operadores y la diversificación de la oferta en el recinto ferial. El baremo municipal asignará un 50% de la puntuación a aquellos feriantes que participaron en la edición de 2025 cumpliendo rigurosamente los planes de seguridad. Un 40% de la nota final dependerá de la novedad del puesto, exigiendo a los empresarios un proyecto detallado que demuestre innovación y diferenciación respecto a las tabernas tradicionales. El 10% restante valorará el historial limpio de sanciones en el municipio. Los adjudicatarios definitivos dispondrán de tres días hábiles tras la notificación para abonar un canon fijado en 45 euros por metro lineal para chiringuitos y 25 euros para puntos de venta de dulces o helados, con recargos progresivos de hasta 30 euros si se instalan terrazas de más de diez mesas.
La gestión del ruido urbano y la convivencia vecinal centra uno de los apartados más rigurosos de la nueva regulación de San Bartolomé de Tirajana. Los sistemas de megafonía de los chiringuitos y las atracciones de feria no podrán superar los 85 decibelios (DBA) en horario diurno, un límite que se reducirá a un máximo de 65 decibelios a partir de las 22:00 horas, medidos a una distancia de cinco metros. Los puesteros deberán orientar sus altavoces hacia el interior de las estructuras y cesar obligatoriamente la reproducción musical media hora antes de la conclusión de los actos oficiales de la plaza. Las inspecciones técnicas correrán por cuenta de los agentes de la Policía Local, quienes están facultados para precintar de inmediato los establecimientos infractores y aplicar multas que oscilan entre los 100 y los 2.000 euros según la gravedad de la falta.
















