El movimiento de calado en los cimientos del poder empresarial del sur de Gran Canaria adelantado por Maspalomas24H comienza a configurarse. Los gigantes de la propiedad y la gestión hotelera internacional que han constituido la Asociación de Cadenas Hoteleras de Canarias, una nueva plataforma patronal diseñada específicamente para desafiar la hegemonía que ejercen José Mañaricúa al frente de la FEHT de Las Palmas y Jorge Marichal en Ashotel, van a pedir su entrada en la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) de Las Palmas. RIU está en la operación de la nueva patronal y tiene a una empleada como representante en la cúpula de la FEHT de Las Palmas.
La irrupción de esta organización, promovida conjuntamente por las principales corporaciones de Mallorca y el fondo de inversión estadounidense Blackstone, introduce una fractura sin precedentes en la gobernanza turística del archipiélago. El objetivo prioritario de las multinacionales es tomar más protagonismo de la negociación colectiva y neutralizar la influencia de las patronales tradicionales en la fijación de los costes laborales. En un comunicado algo extraño, la nueva patronal ha dicho que surge por "la gran presión social, gubernamental y sindical" y que hay que "sentarse a negociar mejoras para los trabajadores y trabajadoras del sector y también para las empresas" aunque sin desvincularse de Ashotel y FEHT de Las Palmas.
La alianza empresarial agrupa a firmas de la envergadura de RIU, HIP (la filial hotelera de Blackstone), Barceló, Meliá, Piñero, Amresorts e Iberostar. A pesar de que la mayoría de estos grupos mantiene de forma provisional su ficha de afiliación dentro de la FEHT y Ashotel, la brecha interna se ha vuelto insostenible tras las recientes actualizaciones laborales. En foros internos las multinacionales reprochan abiertamente la firma de convenios colectivos con incrementos salariales fijos del 4% anual, un porcentaje que consideran lesivo para sus cuentas de resultados globales si la lógica regulatoria de las islas termina contagiando a los convenios del resto de destinos nacionales. Curiosamente, la canaria Lopesan ha optado por desmarcarse de la iniciativa y no figura en el acta de constitución, a pesar del contrato de arrendamiento que vincula operativamente a la compañía isleña con Blackstone. Lopesan tiene su propia patronal con Martiñón, la llamada Excelcan.
El despliegue de la nueva patronal persigue de forma inmediata su homologación jurídica para intervenir con plenos derechos y validez legal ante la magistratura de trabajo en los futuros conflictos sociolaborales. Para alcanzar esta posición de fuerza, el nuevo lobby hotelero forzará su ingreso formal en la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) de Las Palmas y en la CEOE de Tenerife. Las cadenas son conscientes de que la confederación provincial de Las Palmas opera bajo lógicas puramente financieras vinculadas al pago de cuotas, lo que abre una ventana de oportunidad para que el capital exterior compre peso político ante la pasividad de los empresarios locales del sur de Gran Canaria, tradicionalmente reacios a implicarse de forma activa en los órganos de representación de la CCE.
La batalla por el control del marco laboral se produce en el momento de mayor opulencia financiera para el sector alojativo. Las cadenas nacionales e internacionales integradas en este movimiento recibieron decenas de millones de euros en subvenciones públicas durante la parálisis del confinamiento sanitario, logrando posteriormente encadenar varios ejercicios con récords de facturación históricos. El desvío de flujos turísticos provocado por la inestabilidad geopolítica en Oriente Próximo y Ucrania terminó por propulsar el negocio canario hasta alcanzar la cota histórica de los 18 millones de visitantes. Este viento de cola macroeconómico acentúa la presión sobre una FEHT de Las Palmas que asiste acorralada al nacimiento de este nuevo bloque, evidenciando que las siglas tradicionales pierden tracción frente al empuje del capital institucional.
La puesta en marcha de la asociación cuenta con el respaldo administrativo de directivos clave del sector que actúan como promotores oficiales. La iniciativa está suscrita por Feliciano Casado (Riusa II), Óscar Ramos y Pedro Pérez (Tropical Partners / Blackstone), Pilar Parejo (Barceló), María Morales Almagro (Meliá), José Luis Cardell (Hoteles Piñero-Hyatt), Manuel Melenchón y Andrés Oria (Amresort Management) y Alejandro Santos (Iberostar). La organización ha fijado su sede principal en el Hotel Mencey de Santa Cruz de Tenerife y un domicilio secundario en el Hotel Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria, un despliegue regional que servirá de base operativa mientras el comité promotor designa un presidente definitivo encargado de pilotar el desembarco en las cúpulas empresariales de las islas.
















