Radiografía de contrastes en el comportamiento del sector alojativo del sur de Gran Canaria al cierre del primer cuatrimestre del año. Los datos oficiales de la Encuesta de Ocupación Hotelera y Extrahotelera revelan una mutación en el perfil del visitante que sostiene el negocio en San Bartolomé de Tirajana y Mogán. Durante el mes de abril, a la espera de la llegada de los datos de mayo de 2026, la llegada de viajeros alojados totales repuntó un 6,94% hasta alcanzar las 409.458 personas, un crecimiento que eleva el acumulado anual un 3,49% con 1.612.911 turistas contabilizados. Este incremento en el flujo de clientes se apoya de forma exclusiva en el vigor del mercado interinsular canario, cuyo volumen de huéspedes alojados se disparó un 86,61% en el mes, compensando las caídas del turismo extranjero y de la Península.
La masiva afluencia de residentes canarios, que sumaron 80.738 viajeros alojados en abril frente a los 43.266 del año anterior, ha amortiguado el impacto de la contracción de los mercados tradicionales. El turismo internacional, el principal motor financiero de la planta hotelera sureña, registró un retroceso del 3,05% en el volumen de clientes mensuales al situarse en 296.803 personas. Por su parte, el mercado nacional peninsular acentuó su tendencia a la baja con una caída del 4,72% en viajeros alojados, una debilidad estructural que se refleja en su balance acumulado anual, donde experimenta un desplome del 24,38% con apenas 103.680 turistas en los primeros cuatro meses del ejercicio.
Este cambio en la composición de la demanda altera de forma directa los indicadores operativos de las compañías hoteleras debido al menor tiempo de permanencia de los clientes de proximidad. La estancia media total del destino sufrió un recorte del 5,16% en abril para fijarse en 6,25 días, arrastrada por los cortos periodos de estancia del turismo regional (3,04 días) y el descenso de los peninsulares (3,98 días). El retroceso provoca que el volumen global de pernotaciones mensuales experimente un estancamiento del -0,11%, computando 2.130.856 noches contratadas, un comportamiento plano que se repite en el acumulado del año con 9.486.024 pernoctaciones totales, un 0,37% menos que en el ciclo previo.
A pesar de la reducción en las estancias y la atonía de las pernoctaciones, las patronales del sur de la isla logran defender la rentabilidad de sus activos mediante una agresiva estrategia de precios. La tarifa media diaria (ADR) escaló un 4,93% en abril hasta situarse en los 137,50 euros por habitación, una tendencia al alza que se consolida en el promedio acumulado del año con una tarifa récord de 147,78 euros, lo que representa un avance del 5,86%. Este incremento del ingreso medio por cuarto compensa el ligero ajuste a la baja en la tasa de ocupación por habitación, que cedió un 3,21% mensual para situarse en el 70,94%, manteniendo la ocupación por plaza estable en un 65,74% gracias a la mayor densidad de ocupantes por unidad que introduce el turismo familiar de las islas.















