San Bartolomé de Tirajana, epicentro del turismo en el sur de Gran Canaria y poseedor de una de las mayores masas forestales de la vertiente meridional, ha quedado al margen de las primeras adjudicaciones de contratos del programa Gran Canaria Pastorea. A pesar de que la empresa pública Gesplan ha comenzado a repartir el presupuesto global de 378.239,88 euros diseñado para el periodo 2026-2028, los pastores locales del municipio no aparecen en esta primera ronda de firmas institucionales. La primera tanda de fondos públicos se ha concentrado de forma exclusiva en las explotaciones ganaderas de las cumbres y el norte de la isla, dejando pendiente la activación de los "cortafuegos humanos" en las cuencas del sur.
La ausencia de Tirajana en este arranque operativo llama la atención de los técnicos forestales debido a la vulnerabilidad de sus grandes barrancos ante la amenaza de los Grandes Incendios Forestales (GIF). El pliego de condiciones de Gesplan asignaba una puntuación determinante a la cercanía de los corrales respecto a las zonas de monte catalogadas como críticas. Mientras que municipios como Artenara, Gáldar y Valsequillo han logrado amarrar sus primeros contratos de prevención gracias a la rápida movilización de ganaderos como Ofelia María Vega, David Ismael Moreno y Rubén Daniel Miranda, las franjas de protección de la vertiente sur deberán esperar a las siguientes resoluciones del expediente para ver entrar a los rebaños caprinos.
El retraso en la incorporación de los pastores de San Bartolomé de Tirajana coincide con las dificultades generales que experimenta la licitación para cubrir la totalidad de su mapa de riesgos forestales. El programa se compone de un rompecabezas de hasta 59 lotes diseñado para que la burocracia se adapte a las rutas de pastoreo tradicionales de cada comarca. La falta de rebaños disponibles o las trabas para conseguir permisos de paso en parcelas privadas colindantes ya han provocado que varios sectores de la isla queden declarados desiertos, un escenario de abandono rural que los gestores de la estrategia Gran Canaria Mosaico intentan corregir antes de que las altas temperaturas de junio disparen las alertas de fuego en el sur de la isla.
















