El Balance de Criminalidad del cuarto trimestre de 2025, publicado por el Ministerio del Interior, revela que San Bartolomé de Tirajana cerró el ejercicio con un incremento del volumen de infracciones penales. La evolución estadística refleja un comportamiento dispar entre la delincuencia tradicional, que experimenta una reactivación generalizada, y las dinámicas ligadas a la ciberdelincuencia, que se desmarcan de la tendencia de crecimiento desbocado.
La radiografía de la criminalidad convencional, aquella vinculada a los delitos físicos y de seguridad ciudadana, es la que mayor impacto ejerce sobre el balance final del municipio. Los hechos conocidos en este apartado pasaron de 4.037 infracciones en el año 2024 a un total de 4.543 casos documentados durante 2025. El repunte de la actividad delictiva en las calles y establecimientos de la zona se ve fuertemente influido por el incremento en categorías tradicionales como el hurto, que escaló desde los 1.733 expedientes hasta los 2.002 delitos anuales. De igual forma, las diligencias por tráfico de drogas casi duplicaron su incidencia al registrarse 71 intervenciones policiales frente a las 38 del periodo anterior.
El indicador más sensible se localiza en los delitos contra la libertad sexual, que arrojan una preocupante polarización técnica. Si bien el cómputo global de infracciones contra la libertad sexual se redujo de 49 a 36 casos en el municipio, las agresiones sexuales con penetración sufrieron un repunte crítico. Las comisarías de la zona turística instruyeron 12 violaciones consumadas a lo largo de 2025, lo que supone prácticamente el doble de las 7 agresiones graves documentadas en el balance del ejercicio anterior. Por el contrario, el resto de tipologías contra la libertad e indemnidad sexual atenuó su impacto al descender de 42 a 24 denuncias.
La presión patrimonial sobre las propiedades privadas y la actividad comercial del motor económico sureño también ha experimentado un empeoramiento cualitativo en las estadísticas oficiales. Los robos con fuerza en domicilios, establecimientos comerciales y otras instalaciones de San Bartolomé de Tirajana se elevaron hasta los 114 incidentes frente a los 109 del año precedente. Este repunte afectó de forma directa a la seguridad residencial del municipio, donde los asaltos y robos con fuerza cometidos en el interior de viviendas particulares escalaron de 59 a 66 hechos conocidos por las fuerzas de seguridad.
La criminalidad violenta en las calles mantuvo una tendencia contenida, registrándose un descenso en los robos con violencia e intimidación, que bajaron de 109 a 92 casos. Las comisarías del municipio también contuvieron las sustracciones de vehículos, que cayeron de 80 a 67 incidentes en el cómputo anual. En las categorías penales más extremas, el término municipal registró un homicidio doloso o asesinato consumado frente a los dos del año anterior, mientras que las tentativas de homicidio se elevaron de una a siete infracciones penales. Los delitos graves y menos graves de lesiones y riña tumultuaria también mostraron un descenso notable al pasar de 61 a 51 hechos constatados.
La cibercriminalidad, referida a las infracciones penales cometidas en o por medios digitales, cerró el año en 434 casos, reflejando un incremento frente a los 347 del registro anterior. Este avance de la delincuencia digital estuvo motivado de forma casi exclusiva por el auge de las estafas informáticas, que pasaron de 299 a 381 denuncias en doce meses. El resto de ciberdelitos computados en la red apenas varió en su incidencia ciudadana, subiendo sutilmente de 48 a 53 casos.

















