Miércoles, 17 de Junio de 2026
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MASPALOMASLa reforma del Gran Canaria Princess de Maspalomas como clave para superar la hotelería de los 60

La reforma del Gran Canaria Princess de Maspalomas como clave para superar la hotelería de los 60

GARA HERNÁNDEZ - M24H Miércoles, 17 de Junio de 2026

 

El debate sobre la obsolescencia de la planta alojativa madura en el sur de Gran Canaria encuentra una respuesta técnica y conceptual en la experiencia de los profesionales que lideraron su reconversión física. Javier Batlle Artal, arquitecto y socio fundador de ABATIA, ha puesto el foco sobre la necesidad imperiosa de que los complejos obsoletos de la comarca no se limiten a simples lavados de cara estéticos, sino a una transformación estructural profunda bajo la premisa de que "hay hoteles que no necesitan solo una reforma, necesitan replantearse cómo quieren funcionar". Tomando como referencia la reforma integral del Hotel Gran Canaria Princess en Maspalomas —un proyecto clave desarrollado durante su etapa en B.arquitectura—, el especialista desvela las costuras de un modelo edificatorio que urgía ser sepultado para adaptarlo a las exigencias del mercado contemporáneo.

El punto de partida del complejo reflejaba las disfunciones de una tipología muy común en el desarrollismo turístico del archipiélago: una estructura de los años 60 concebida originalmente como un edificio de apartamentos que, con el tiempo, fue reconvertida en hotel de manera forzosa. Esta lógica del espacio generaba una evidente paradoja comercial en uno de los destinos turísticos más tensionados de Europa, donde el potencial del inmueble permanecía desaprovechado al concentrar toda la actividad en una gran caja aislada que daba la espalda a los espacios exteriores. La desconexión con el clima y el entorno costero era tan drástica que el comedor principal operaba confinado en un sótano sin luz ni ventilación natural, mientras que el lobby carecía de toda relación con el entorno, entendiéndose únicamente como una extensión funcional del hall.

La intervención arquitectónica liderada por Batlle, abordada desde una visión global que fusionó por primera vez arquitectura e interiorismo, se basó en el gesto radical de abrir el edificio al exterior. El diseño rompió el hermetismo original mediante la creación de un patio inglés que inyectó luz natural y ventilación al restaurante subterráneo, generando de forma paralela una nueva terraza vinculada que duplicó la capacidad operativa del servicio de restauración. Asimismo, el proyecto forzó un cambio drástico en el modelo de ocio del hotel al identificar que determinadas instalaciones deportivas habían quedado obsoletas frente a las demandas actuales; un diagnóstico que llevó a la demolición de la antigua pista de tenis para transformarla en un spa y en nuevas zonas de wellness.

Este manifiesto arquitectónico sitúa la experiencia del Gran Canaria Princess como un manual de supervivencia para el parque hotelero envejecido de San Bartolomé de Tirajana en 2026. A ojos del experto, la vigencia y relevancia de un destino maduro en el Atlántico no se sostiene renovando acabados superficiales, sino asumiendo con valentía cómo ha cambiado el perfil del cliente internacional y qué espacios necesita para su disfrute. La lección de las medianías y el litoral de Maspalomas es clara: el suelo premium solo conserva su valor cuando el diseño es capaz de demoler los muros del siglo pasado para conectar el interior de los complejos con la luz, la libertad y el paisaje exterior que define al sur insular.

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