Lunes, 22 de Junio de 2026
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GRAN CANARIAGran Canaria presenta en Milán su modelo de turismo sostenible y la renovación de Maspalomas

Gran Canaria presenta en Milán su modelo de turismo sostenible y la renovación de Maspalomas

Yurena Vega - M24h Lunes, 22 de Junio de 2026

El susurro del viento que moldea las Dunas de Maspalomas resonó con fuerza en el corazón de la capital financiera de Italia. Las delegaciones internacionales, operadores turísticos y prescriptores de tendencias del mercado transalpino se dieron cita en el Centro Multimediale Interattivo de Turespaña para asistir a la tercera sesión estratégica dedicada en exclusiva a la proyección de la marca Gran Canaria. Un encuentro de alto nivel técnico que, lejos de limitarse a la clásica exposición de folletos costeros, sirvió para desgranar la metamorfosis de un destino que ha dejado de ser un mero refugio de sol y playa para consolidarse como un laboratorio de sostenibilidad estructural en el Atlántico medio.

 

La apertura institucional corrió a cargo de Pablo Frías, quien ejerció de anfitrión dando la bienvenida a un foro empresarial especialmente exigente. El público italiano, caracterizado por una alta sensibilidad hacia el diseño de la experiencia del viajero, la gastronomía de origen y el respeto al entorno, buscaba respuestas concretas sobre la evolución del modelo turístico insular. Frías introdujo las líneas maestras de la sesión antes de ceder la palabra a Silvia Donatiello, representante oficial de Turismo de Gran Canaria en Italia y arquitecta de una presentación que desarmó los tópicos geográficos tradicionales.

 

El núcleo discursivo de la presentación pivotó sobre una definición clásica pero que hoy cobra un nuevo significado operativo: Gran Canaria como un “continente en miniatura”. Donatiello dibujó una cartografía viva que conecta las vertientes septentrionales de la isla, coronadas por las pinetas húmedas de Tamadaba y los acantilados de la costa norte, con el motor económico y turístico que late de forma ininterrumpida en el sur.

 

Esta diversidad paisajística y microclimática se presentó ante los turoperadores de Milán como el principal argumento para la descongestión de los flujos de visitantes, un desafío crítico para las islas que buscan mantener el equilibrio entre el volumen de negocio y la habitabilidad del territorio. El turista italiano ideal, atraído por las caminatas en la naturaleza (outdoor) y el descubrimiento de senderos reales que cruzan las medianías de Tunte o Fataga, encuentra en la isla un espacio donde la desconexión no implica aislamiento, sino inmersión en un patrimonio cultural milenario.

 

La exposición reservó su tramo más incisivo para analizar el comportamiento y la renovación de la franja turística del sur, con las Dunas de Maspalomas, Playa del Inglés y Meloneras como estandartes internacionales. En un mercado donde el consumidor europeo penaliza activamente la saturación y el deterioro ambiental, el destino canario exhibió con orgullo su condición de Biosphere Destination. Esta certificación internacional no opera como un simple sello de marketing; es la constatación de un compromiso técnico que abarca desde la gestión eficiente del ciclo del agua y los recursos hídricos en zonas áridas hasta los planes públicos de regeneración del ecosistema dunar.

 

Los operadores milaneses mostraron especial interés por los proyectos de modernización de la planta alojativa en San Bartolomé de Tirajana. La tendencia actual del sur de Gran Canaria no pasa por la conquista de nuevo suelo, sino por la recualificación de los espacios existentes, la inversión en complejos hoteleros de cuatro y cinco estrellas que integran la arquitectura bioclimática y la implantación de políticas estrictas de residuo cero y economía circular en sus cocinas y bufés.

 

La delegación insular demostró que el sur de Gran Canaria ha sabido diversificar su oferta para capturar los nichos de mayor valor añadido del mercado italiano. La gastronomía tradicional, enriquecida por el cultivo de productos locales en los valles del sur y la viticultura heroica sobre suelos volcánicos, se erige como un puente cultural idóneo para el viajero de Lombardía o el Piamonte. Los restaurantes de Meloneras y los nuevos enclaves culinarios de la costa sureña ya no solo emulan estándares internacionales; reivindican el producto de kilómetro cero, los quesos premiados internacionalmente y el café del Valle de Agaete como elementos diferenciadores de la experiencia de lujo.

 

Por otro lado, el segmento del turismo activo y deportivo ocupó un lugar destacado en el Centro Multimediale. Las carreteras del sur de la isla y los senderos de montaña se han convertido en el santuario invernal para equipos ciclistas profesionales de toda Europa y aficionados al running de alta montaña. La capacidad de ofrecer infraestructuras deportivas de primer nivel a pie de hotel, combinada con un clima que garantiza sol y temperaturas templadas los 365 días del año, desestacionaliza la demanda y asegura una ocupación hotelera de calidad fuera de los meses estrictamente veraniegos.

 

El encuentro de Milán concluyó con una ronda de preguntas donde los agentes  de viajes italianos constataron  la conectividad aérea directa  que enlaza los aeropuertos  del norte  de Italia con Gran Canaria,  un factor logístico  que consolida  la accesibilidad  del destino. El agradecimiento final  de Silvia Donatiello  y Pablo Frías a los asistentes cerró una jornada  de trabajo que no solo reforzó  los lazos comerciales tradicionales, sino que redefinió  la posición de Maspalomas y el sur de Gran Canaria en el mapa del turismo responsable de la Europa del siglo XXI.

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