En el volátil tablero político de San Bartolomé de Tirajana, las alianzas se firman con la misma frialdad con la que los fondos de inversión se reparten el suelo hotelero. La maquinaria electoral de Coalición Canaria (CC) ha comenzado a engrasar su estrategia para los próximos comicios municipales en el principal motor económico del sur de Gran Canaria, mediante un acuerdo de confluencia con Primero Canarias (Prica), la marca impulsada por el sector crítico que rompió orgánicamente con la dirección tradicional de Nueva Canarias. El movimiento, diseñado para blindar el flanco del nacionalismo frente al bloque dominante, encierra una de las paradojas más ácidas de la política local, forzando a las siglas tradicionales a convivir con la facción responsable de su anterior expulsión del poder. Controlar la alcaldía de la capital económica de Canarias puede ser fácil para CC sin tener que tirar de Prica y no se descarta que cada uno vaya por su lado y, si cuadra, unirse. En CC temen una cosa: ser devorados por Prica si se aplica un pacto en cascada en toda la isla, es decir, si CC en Tenerife no recuerda que el peso que tiene la formación nacionalista en el sur de Gran Canaria se ha trabajado centímetro a centímetro “sin sectarismos” con la estabilidad de los acuerdos actuales con AV-PP.
Para los cuadros intermedios de Coalición Canaria, la foto de familia con los representantes de Primero Canarias tiene un regusto amargo. La memoria política en los despachos de Maspalomas es larga, y nadie olvida el cisma del mandato de 2019, cuando los concejales que hoy integran las filas de Prica rompieron los puentes del pacto de gobierno de forma unilateral. Aquella maniobra se ejecutó de espaldas y sin el mandato explícito de los órganos insulares de Las Palmas, provocando la expulsión de CC de la alianza de gobierno que mantenía con el PSOE y enviando a los nacionalistas directamente a los bancos de la oposición durante cuatro años.
El encaje de Samuel Henríquez en el número tres de la lista cremallera busca garantizar la paz social en un sector del funcionariado local, el taxi y el comercio donde la plataforma municipalista conserva clientelas electorales específicas tras su escisión de las siglas históricas de Nueva Canarias. El diseño de la candidatura compartida diluye la influencia de Prica a partir del quinto puesto, asegurando que Coalición Canaria retenga el control absoluto del grupo municipal y de las áreas clave de gestión en caso de recuperar el control del ayuntamiento turístico. Los militantes base de CC observan con recelo cómo el sistema cuotas cede un puesto privilegio a quienes fracturaron disciplina del bloque sur, un movimiento que pondrá a prueba la autoridad de Marichal en mantener cohesión mientras digiere pacto dictado por la pura necesidad del poder.
La ingeniería futura lista electoral estará rígidamente encorsetada por legislación paridad, obligando a un diseño cremallera pura (hombre, mujer, hombre o viceversa) que ya define posiciones salida de cara a romper equilibrio del pleno tirajanero. El actual líder CC y pieza fuerte gobierno municipal, Alejandro Marichal, encabezará la candidatura a la alcaldía. El segundo puesto estará reservado por ley para una mujer, perfil previsiblemente aportarán las filas de CC para consolidar el núcleo de confianza del candidato. El tercer puesto del esquema significará el regreso orgánico de Samuel Henríquez, líder local de Primero Canarias dejando cuarta plaza otra representante femenina de la formación nacionalista en una alternancia matemática que se extenderá hasta completar lista.
La urgencia por consolidar un frente nacionalista unificado responde forma directa extrema fragmentación que reflejó el último escrutinio local, donde la movilización de 20.501 votantes (un 57,68% de participación frente a un 42,31% de abstención) dibujó un pleno municipal de 25 concejales sin hegemonías claras. Los resultados electorales situaron al PP-AV al frente de pleno con 7 concejales y 5.363 votos (26,42%), empatado actas Coalición Canaria que irrumpió con otros 7 ediles gracias sus 4.828 papeletas (23,79%), mientras PSOE retrocedió a la tercera plaza 6 concejales y 4.045 respaldos (19,93%) Nueva Canarias (NC-FAC) resistió 5 asientos y 3.390 votos (16,7%), dejando fuera consistorio fuerzas como Vox (4,18%) Hablemos Ahora (4,05%). Este escenario hace umbral mayoría absoluta fijado 13 concejales obligue bloques a buscar fusiones previas a las urnas para garantizar la gobernabilidad de Maspalomas.
La dirección insular se ve ahora obligada a asumir el coste político de reintegrar a los artífices de aquel golpe municipal en un ejercicio de pragmatismo que muchos dentro del partido califican abiertamente una factura del karma. El imperativo de aglutinar el espacio canarista en el sur y evitar fugas de voto hacia las fuerzas conservadoras ha pesado más que los agravios del pasado, obligando a Alejandro Marichal a coordinar su futuro equipo con las mismas personas que desestabilizaron su posición ejecutiva en el pasado.















