El Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana ha desbloqueado la reforma del Polígono T-1 de El Tablero mediante la aprobación técnica de su Programa de Actuación sobre el Medio Urbano. Los informes ambientales validados este mes abren un periodo de consultas públicas de cuarenta y cinco días. El consistorio busca sepultar décadas de parálisis jurídica e indefensión registral para un grupo de propietarios históricos atrapados en un limbo de suelo no consolidado. La decisión municipal descarta la inacción urbanística. Las autoridades locales eligen una vía de transformación agresiva frente a la crisis de vivienda que atenaza al motor turístico del archipiélago.
El plan definitivo activa la denominada Alternativa Dos. Esta opción reforma el Plan General para delimitar un Área de Regeneración y Renovación Urbana. La nueva ordenación legalizará las parcelas deportivas y los espacios libres existentes. Los propietarios podrán inscribir sus títulos en el Registro de la Propiedad. El diseño desbloquea la concesión de licencias de edificación residencial. El Ayuntamiento asume que la reactivación económica del tejido urbano justifica el coste regulatorio. Los planificadores justifican la intervención técnica por la necesidad acuciante de suelo edificable en una comarca dominada por el mercado vacacional.
El documento normativo se alinea con el Plan Insular de Ordenación de Gran Canaria. El marco insular califica la zona bajo la etiqueta C.1.1 de suelo urbano. Los técnicos recuerdan que la clasificación superior tiene naturaleza orientativa. El ordenamiento local mantiene la compatibilidad con las directrices del Plan Territorial Especial de Ordenación Turística Insular. La normativa sectorial asigna un destino residencial exclusivo para el núcleo urbano de El Tablero. El proyecto busca absorber bolsas de suelo degradado situadas en los márgenes de la ciudad consolidada. La gerencia de urbanismo pretende erradicar el impacto visual negativo de solares abandonados en mitad de la trama residencial activa.
Las exigencias ambientales imponen un estricto protocolo de control de partículas suspendidas durante la ejecución de las obras. Las constructoras deberán monitorizar de forma continua las fracciones finas de polvo PM10 y PM2.5 mediante sistemas automáticos de medición. Las directrices técnicas obligan a implantar barreras físicas, mallas protectoras y riego sistemático con aditivos evaporantes en caso de superarse los umbrales de seguridad. El pliego incorpora los límites de la Instrucción Técnica para la protección de trabajadores contra la inhalación de sílice cristalina. Las exigencias fijan el máximo de polvo respirable en 0,05 miligramos por metro cúbico. Los camiones de transporte operarán cubiertos por lonas herméticas. Las labores de corte de materiales requerirán naves techadas de aislamiento.
El Ayuntamiento introduce restricciones singulares para la protección de la fauna periurbana de Maspalomas. Las cláusulas prohíben explícitamente alimentar a gatos callejeros o palomas en todo el ámbito de actuación. El texto veta formalmente el establecimiento de nuevas colonias felinas para evitar presiones ecológicas sobre las especies autóctonas. Las constructoras no podrán emplear herbicidas químicos en las zonas verdes. El mantenimiento exterior priorizará técnicas de jardinería ecológica y flora de bajo consumo hídrico. El plan de seguridad veta el uso descontrolado de pesticidas o rodenticidas. La administración local busca frenar riesgos de envenenamiento secundario en la avifauna del entorno costero.
La reconversión urbana exige una adaptación estricta a la Ley de Cambio Climático y Transición Energética de Canarias. Las directrices obligan a los futuros edificios residenciales a maximizar su autosuficiencia energética mediante la instalación masiva de paneles solares fotovoltaicos. Los proyectos arquitectónicos deberán emplear materiales de alta durabilidad y bajas emisiones en su fase de fabricación. Las fachadas seguirán criterios de integración paisajística con colores no reflectantes. El Ayuntamiento exigirá certificaciones ambientales validadas a las empresas contratistas. La ordenanza penalizará el uso de tonalidades llamativas que distorsionen la estética del núcleo tradicional de El Tablero.
El protocolo arqueológico añade una cláusula de paralización automática ante hallazgos fortuitos en el subsuelo. Los movimientos de tierras se detendrán de forma inmediata si aparecen restos materiales de origen prehispánico. Las constructoras comunicarán las incidencias al Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria en aplicación de la legislación autonómica. Las obras se concentrarán en periodos diurnos para mitigar la contaminación acústica. Los promotores compensarán económicamente a los propietarios colindantes por la alteración provisional de vallados o acometidas de servicios esenciales. Urbanismo asume el reto de ejecutar las infraestructuras en plazos reducidos para contener el malestar de la población local.
















