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POLITICACambios en el PP: El dinero y el poder se alían en el sur de Gran Canaria ante el 2027

Cambios en el PP: El dinero y el poder se alían en el sur de Gran Canaria ante el 2027

Gara Hernández - M24h Viernes, 17 de Julio de 2026

El tablero político del sur de Gran Canaria se transforma bajo la influencia de los recursos financieros y la gestión turística. El movimiento estratégico de Onalia Bueno, que ahora negocia su integración con el Partido Popular, no solo responde a tácticas electorales, sino a una cuestión de peso: quién controlará el flujo de inversiones y la capacidad de gasto en los municipios más rentables de la isla de cara al próximo mandato del Cabildo para el periodo 2027-2031. En Maspalomas, AV ya ha renovado su alianza con el PP.

Mientras tanto, otras piezas del complejo puzzle sureño observan con cautela. La situación de Ciuca en Telde, con sus alianzas locales, añade incertidumbre. Nueva Canarias, por su parte, ha buscado refugio en pactos con formaciones como Hablemos Ahora, una unión que ya arrastraba acuerdos previos con el PSOE desde 2025. El Prica, atrapado en sus intentos de integrarse bajo el paraguas de Alejandro Marichal, se enfrenta al rechazo de unas bases que no se sienten cómodas en este nuevo diseño. Que Prica vaya solo en 2027 en el sur de Gran Canaria y posteriormente se sienten a negociar una alianza de gobierno es la opción más lógica que de momento hay sobre la mesa. Marichal no quiere un partido fracturado por una Prica que no tiene estructura y no puede acreditar cosas tan simples como una lista de militantes corrientes de pago, apoderados, interventores, presupuesto o una asamblea local formal ya constituida. CC no tiene prisa, Prica sí. Los nacionalistas no quieren experimentos con queroseno.

La política en el sur de Gran Canaria ha dejado de ser un juego de siglas estáticas para convertirse en una gestión de marcas personales y alianzas tácticas. El dinero y la capacidad de gestión de los recursos públicos en los bastiones turísticos determinan la fortaleza de cada líder. El movimiento de Onalia Bueno hacia el Partido Popular no es un episodio aislado; es la respuesta estratégica de una dirigente que comprende que, en la lucha por el Cabildo, la marca propia es insuficiente sin una estructura mayor que la sostenga. El tiempo dirá si esta unión logra mantener el músculo electoral suficiente para alterar la correlación de fuerzas en la isla, o si el desgaste natural de años de gobierno local condicionará las expectativas de un tándem que, de entrada, se perfila como el gran protagonista del próximo ciclo electoral.

Con un PIO de la isla suspendido, el dinero en el sur de Gran Canaria quiere cambios en Las Palmas sin contemplaciones. El tablero político del sur de Gran Canaria atraviesa un proceso de reconfiguración profunda. El Partido Popular, bajo la presidencia de Carlos Sánchez, ha consolidado su posición dominante en la comarca. Esta hegemonía se refleja con claridad en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, donde la formación conservadora mantiene una alianza estratégica con Agrupación de Vecinos. En Mogán, la situación es distinta, marcada por el liderazgo personalista de Onalia Bueno. La estabilidad de estas estructuras se ve ahora desafiada por el movimiento de fichas hacia la plancha electoral del Cabildo de cara a 2027.

La figura de Onalia Bueno se sitúa en el centro de esta tormenta. La alcaldesa de Mogán ha confirmado la existencia de conversaciones formales con el Partido Popular para integrar su marca política en el proyecto insular de los conservadores. Este acercamiento supone un retorno a las raíces, recordando que sus inicios en la vida pública moganera se fraguaron precisamente bajo las siglas del Partido Popular en 2003. El camino posterior, marcado por su paso por Ciuca y la posterior creación de su formación propia, Juntos por Mogán, ha sido un ejercicio constante de pragmatismo político.

El distanciamiento con Coalición Canaria es ya un hecho público. La regidora, que en pasados comicios solicitó el voto para el proyecto nacionalista, admite ahora que los canales de comunicación con dicha formación permanecen cerrados. El reproche es evidente. El desencuentro se ha gestado a medida que los intereses de los nacionalistas en la isla chocaban con la voluntad de autonomía de la alcaldesa. La apuesta de CC por integrar a sectores procedentes de Nueva Canarias, como el Prica, ha generado tensiones internas insalvables. El malestar en las bases nacionalistas ha derivado en la fractura con Unidos por Gran Canaria, debilitando la unidad de acción que pretendía erigirse como alternativa en el sur.

La estrategia diseñada por el entorno de Onalia Bueno trasciende los límites de su municipio. El anuncio de expandir la marca «Bueno para Gran Canaria» hacia localidades estratégicas como San Bartolomé de Tirajana, Santa Lucía, Firgas, Las Palmas de Gran Canaria y Telde, añade una variable disruptiva a la ecuación electoral. El objetivo es claro: capitalizar el alto nivel de aceptación que posee la lideresa, cuyas mayorías absolutas en Mogán —diecisiete de veintiún concejales— actúan como un imán para quienes buscan un socio de garantías en la carrera hacia el Cabildo.

Carlos Sánchez ha sabido leer este escenario. El dirigente popular no ha escatimado en elogios hacia la capacidad de tracción electoral de su excompañera. La fórmula planteada para este matrimonio político es el modelo de coalición ya testado en San Bartolomé de Tirajana. Bajo este esquema, Onalia Bueno conservaría su propia marca electoral, minimizando el riesgo de dilución de su capital político personal. Esta alianza, si cristaliza en los términos previstos, permitiría al PP presentar una lista al Cabildo con un fuerte componente sureño, capaz de absorber el voto de sectores desencantados con la fragmentación de la izquierda y el desorden en el bloque nacionalista.

 

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