El sector turístico del sur de Gran Canaria afronta el tercer trimestre de 2026 bajo un escenario de contrastes donde la estabilidad de la planta hotelera contrasta abiertamente con los datos negativos que arrastran los apartamentos y determinados mercados emisores clave. Los indicadores oficiales de la marcha del negocio reflejan una inercia dispar, evidenciando que la recuperación económica no se distribuye de manera homogénea entre los distintos modelos de alojamiento de la zona meridional. Mientras la facturación hotelera registra un saldo favorable del 23,11% respecto al mismo trimestre del año anterior y asciende al 34,73% en la comparativa con el trimestre precedente, el empleo vinculado al sector hotelero marca un crecimiento del 31,86% interanual y del 28,61% trimestral, respaldado por un incremento en los niveles de precios del 31,97% interanual y del 24,22% frente al periodo anterior.
La cara B de este tablero económico se concentra con crudeza en el segmento extrahotelero. Los apartamentos turísticos del sur insular acusan datos negativos muy significativos en sus expectativas de ocupación para los meses estivales, dibujando un panorama sensiblemente más pesimista que el registrado durante el tercer trimestre de 2025. Las previsiones de ocupación en este modelo sufren retrocesos interanuales evidentes en los meses clave del verano: en julio se sitúan en el 62,33% frente al 63,19% del año anterior, lo que representa una variación negativa de 0,86 puntos porcentuales o un descenso del 1,36%.
La situación empeora notablemente en agosto, el mes álgido de la temporada, cuando la ocupación en apartamentos cae hasta el 63,78% en comparación con el 66,42% del ejercicio previo, arrojando una caída de 2,64 puntos porcentuales que se traduce en un desplome porcentual del 3,97%. Únicamente septiembre logra un ligero repunte al alcanzar el 60,50% frente al 60,05% anterior, una subida marginal de 0,45 puntos porcentuales o del 0,75%. Estas cifras sitúan sistemáticamente a los apartamentos grancanarios por debajo de la media del archipiélago, evidenciando un desgaste estructural frente a la competencia hotelera, que en julio mantiene un 77,78% de ocupación, en agosto un 77,01% y en septiembre un 74,76%, superando los registros medios de Canarias.
El análisis pormenorizado del saldo de expectativas sobre la evolución de los viajeros por mercados revela datos negativos alarmantes en el sector de apartamentos, donde el turismo extranjero sufre un desplome generalizado. El mercado alemán lidera los saldos negativos en este formato con un índice de -31,61 puntos, seguido por los países nórdicos con un preocupante saldo de -45,49 puntos, el Reino Unido con -1,63 puntos, el resto de Europa con -5,04 puntos y otros países con -22,79 puntos. El único sostén positivo para los apartamentos proviene del mercado nacional, que anota un saldo favorable de 37,68 puntos, mejorando en 6,04 puntos porcentuales la variación respecto al tercer trimestre de 2025. No obstante, el deterioro de la demanda internacional en el formato extrahotelero refleja una pérdida de competitividad preocupante para los complejos del sur insular.
En el ámbito hotelero, aunque el volumen general se mantiene a flote gracias a la solidez del viajero español que alcanza un saldo de 43,97 puntos y del británico que se sitúa en 28,43 puntos, también emergen datos negativos destacables en mercados estratégicos. Las expectativas de viajeros procedentes de Alemania caen hasta un saldo negativo de -4,68 puntos, aunque experimentan una ligera variación positiva de 0,56 puntos respecto al año anterior; los países nórdicos registran un profundo saldo negativo de -28,64 puntos; y el bloque de otros países se desploma hasta los -5,56 puntos. Asimismo, el mercado nacional en hoteles, a pesar de mantenerse en terreno positivo, sufre un desplome interanual de 16,34 puntos porcentuales en su saldo comparado con el tercer trimestre de 2025. Estas cifras demuestran que el motor turístico del sur de Gran Canaria navega sobre datos mixtos, exigiendo a los gestores locales una profunda revisión estratégica para frenar la sangría de visitantes extranjeros en los apartamentos y consolidar la estabilidad hotelera ante un mercado cada vez más volátil.















