La comarca meridional de Gran Canaria se afianza como el epicentro indiscutible de la inversión hotelera internacional en España, impulsada por un modelo económico que prioriza la rentabilidad operativa y la revalorización de los activos frente al mero incremento del volumen de visitantes. Según las conclusiones del informe ‘Destino Islas: Canarias vs. Baleares 2026’, elaborado por la consultora Colliers, el archipiélago canario ha entrado en un ciclo inversor caracterizado por la selectividad y la estabilidad financiera, captando flujos de capital que superan los mil millones de euros anuales y consolidando al sector alojativo como el principal motor de riqueza de la economía insular sur.
El núcleo de este dinamismo inversor en Maspalomas y su entorno radica en la extraordinaria solidez de los indicadores operativos registrados durante el último ejercicio. El mercado hotelero de las islas cerró 2025 con 72,8 millones de pernoctaciones, donde el turismo internacional acaparó el 87% del total de las estancias, ratificando la robustez de la demanda exterior. En paralelo, la tarifa media diaria escaló hasta los 142 euros, acumulando un crecimiento medio anual del 7,2% desde 2021, mientras que la tasa de ocupación media rozó el 84,5%. Estos registros elevaron el RevPAR hasta los 120 euros, marcando un hito histórico tras un incremento interanual del 5,6% que refleja la alta capacidad de monetización de los establecimientos de la zona sur.
A este rendimiento de los ingresos por habitación disponible se suma una contención deliberada de la oferta alojativa total, que experimentó un ajuste del 1,2% en 2025 motivado fundamentalmente por el cierre temporal de complejos para acometer obras de reforma y reposicionamiento estratégico. Lejos de suponer un síntoma de debilidad, esta contracción del parque de camas responde a una apuesta decidida por la calidad, la eficiencia energética y la reconversión hacia estándares de alta gama. La limitación de nuevas construcciones actúa como un mecanismo regulador que estabiliza los precios, protege los márgenes de explotación y garantiza a los fondos institucionales y operadores globales una rentabilidad sostenible a largo plazo.
El gasto turístico en el archipiélago acompañó esta evolución favorable hasta alcanzar los 24.400 millones de euros en 2025, lo que representa un incremento del 6,8% respecto al periodo precedente. El gasto diario por visitante se situó en 191 euros, alineándose con los estándares de competitividad de los principales mercados europeos. Este flujo de capital consolida una profunda mutación del modelo económico regional, desplazando el foco desde la masificación cuantitativa hacia la captura de un cliente con mayor poder adquisitivo, capaz de sostener el empleo de calidad y la inversión tecnológica en los complejos turísticos del litoral meridional grancanario.
Los analistas del sector coinciden en señalar que las perspectivas económicas para la comarca continúan siendo altamente favorables gracias a la conjunción de una demanda externa inquebrantable y a la disponibilidad de activos maduros susceptibles de sufrir procesos de transformación integral. La capacidad demostrada por la planta hotelera para absorber el incremento de costes operativos sin deteriorar sus márgenes refuerza su atractivo frente a otros mercados competidores del Mediterráneo. De este modo, el sur de Gran Canaria se reafirma en los circuitos financieros internacionales como un destino de máxima seguridad y rentabilidad para el despliegue de estrategias patrimoniales a largo plazo.















