Es un disparate. Se conciben como problema de los padres, y no se tiene conciencia de que los niños no son solo hijos de los padres, sino que también son hijos de la sociedad. Y hacen ruido, lloran, se pelean… lo que supone la crianza; pero hay turistas que no tienen paciencia. La contracción demográfica que atraviesa Canarias y el consiguiente rechazo social hacia la infancia en determinados entornos públicos y de ocio obedecen a un profundo proceso de individualización. El sur de Gran Canaria concentra más de 40 hoteles y complejos de apartamentos bajo el formato Adults Only o Adults Friendly, consolidándose como un bastión de esta oferta en la isla debido a su peso como motor turístico del archipiélago. Otra cosa es tener chiquillos y querer que todos los turistas de un complejo hotelero sean tutores mientras los padres navegan en su móvil viendo Tik Tok o se echan a la bartola.
Este crecimiento desatado de alojamientos exclusivos para adultos responde a una de las tendencias económicas y comerciales más significativas del sector hotelero en Canarias, donde la búsqueda de rentabilidad y la especialización de la demanda marcan la pauta empresarial. La polarización de este modelo alojativo choca directamente con la realidad social, abriendo un intenso debate económico e ideológico sobre los límites de la segmentación del mercado y el impacto de la denominada niñofobia en los destinos de sol y playa.
El catedrático de Sociología Luis Ayuso señala que la crianza ha dejado de considerarse una responsabilidad colectiva para convertirse en un asunto de índole estrictamente privada. En un contexto de baja natalidad, la menor presencia habitual de menores en el espacio público genera incomodidad y rechazo en ciertos círculos, al concebirse los niños de manera exclusiva como una molestia individual y no como un pilar fundamental para la sostenibilidad de la sociedad. No tenemos políticas para los jóvenes. Sin entrar en ideologías, hay que intentar que se emancipen pronto y que establezcan relaciones de pareja estables, que son las que mayoritariamente suelen tener hijos, aunque también sea posible la maternidad en solitario. En definitiva, necesitamos políticas en las que se vea tener familia como algo positivo, y no solamente seguir incidiendo en lo complicado que es, señala Ayuso.
Este cambio en la percepción social coincide con la creciente consolidación de los alojamientos turísticos exclusivos para adultos, una fórmula que en enclaves estratégicos como el sur de Gran Canaria ya agrupa a más de cuarenta establecimientos especializados. Propietarios de complejos turísticos de estas características justifican la medida principalmente desde el prisma de la demanda y el modelo de negocio. La orientación hacia parejas que buscan entornos de absoluto silencio, sumada a condicionantes estructurales de las propias instalaciones, como la presencia de desniveles o piscinas infinitas, prioriza un producto dirigido a clientes que persiguen la desconexión durante sus periodos vacacionales.
En paralelo, los analistas sociales apuntan a una mutación en las prioridades afectivas de las familias y las parejas actuales, donde las mascotas ganan terreno frente a la paternidad debido a su menor coste económico y a la flexibilidad que ofrecen frente a las ataduras a largo plazo que implica la crianza de un hijo. Esta sustitución emocional se acompasa con un déficit histórico de políticas públicas de apoyo a la familia y a la juventud en el país. La escasez de medidas efectivas de emancipación, la precariedad laboral y la ausencia de ayudas eficaces para la conciliación provocan que gran parte de la ciudadanía que desea tener descendencia encuentre barreras insalvables, perpetuando un modelo de modernización cuya cara B conlleva una preocupante deshumanización y fragmentación de los espacios de convivencia intergeneracional.















