Los datos demográficos oficiales correspondientes al año 2025 confirman la profunda crisis estructural que atraviesa la estructura social en los municipios turísticos del sur de Gran Canaria. Lejos de consolidar una comunidad equilibrada, la comarca sufre un alarmante proceso de envejecimiento poblacional, una natalidad bajo mínimos y una fuerte dependencia de la población extranjera que evidencian la quiebra del modelo sociodemográfico local.
El índice de envejecimiento se dispara hasta alcanzar los 169,26 puntos en el municipio, superando con creces la media de la comunidad autónoma, situada en 149,47. Esta brecha constata una población cada vez más anciana y descompensada frente a una base de jóvenes cada vez más reducida. La tasa de infancia se sitúa en un escaso 10,13% y la juventud apenas alcanza el 15,23%, mientras que la ratio de dependencia de mayores trepa hasta el 26,84%. En paralelo, el indicador de renovación de la población activa se hunde hasta un deficiente 61,38%, muy por debajo del 74,89% autonómico, augurando serios problemas de relevo generacional en el mercado laboral de la zona sur.
La crisis demográfica se agrava con los datos de maternidad y natalidad, donde el municipio registra un magro 11,60 frente al 12,56 de la comunidad. El desplome de los nacimientos confirma que la comarca meridional se ha convertido en un territorio hostil para formar familias, expulsando a los residentes locales debido a la carestía de la vivienda turística y a la precariedad laboral. A ello se suma una ratio de feminidad anómala de 90,73 hombres y mujeres que rompe la paridad habitual en los territorios del entorno.
El colapso demográfico se amortigua únicamente mediante la llegada masiva de población extranjera, que ya representa el 28,41% del total con 15.602 habitantes foráneos frente a los 39.323 nacionales. Dentro de este colectivo, los ciudadanos europeos concentran el 69,29% del total (10.811 personas), seguidos por la población americana con un 11,90%, Asia con un 9,37% y África con un 9,36%. Esta alta dependencia de la inmigración extranjera resalta la incapacidad del sur de Gran Canaria para retener a su propia población autóctona, consolidando un modelo social desestructurado donde los residentes locales quedan relegados en su propia tierra.















