La Consejería de Área de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento del Cabildo de Gran Canaria ha lanzado la convocatoria oficial para la tramitación de autorizaciones administrativas dirigidas a la captura en vivo de ejemplares de cabras asilvestradas. Esta medida restrictiva abarca el periodo comprendido entre los años 2026 y 2030, incidiendo de forma directa sobre los montes públicos y los espacios naturales protegidos de la geografía insular. La resolución, firmada por el consejero Raúl García Brink, canaliza una intervención directa sobre enclaves de alto valor ecológico que sufren una fuerte presión ambiental debido a la proliferación descontrolada de estas poblaciones caprinas.
El marco de actuación delimitado por la administración insular afecta de manera preeminente a los Riscos de Tirajana, catalogados bajo la figura de Monumento Natural (C-20), así como a su respectiva Zona de Especial Conservación (ES7010018). Este entorno abrupto de Tirajana, junto con otras reservas clave como la Reserva Natural Integral de Inagua, el Parque Natural de Pilancones o el Macizo de Tauro, queda sujeto a la normativa de control poblacional. Quedan excluidas únicamente las estrictas zonas de exclusión delimitadas por los planes rectores de uso y gestión de cada espacio protegido, blindando los enclaves más sensibles frente a la actividad cinegética o de captura autorizada.
La habilitación de estas capturas en vivo responde a las competencias conferidas al Cabildo por el artículo 6 de la Ley 3/2026 de Cabildos Insulares, articulándose en sintonía con la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y la Ley 4/2017 del Suelo y de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias. Las poblaciones de cabras asilvestradas generan un impacto severo sobre la flora endémica y los hábitats prioritarios de los Riscos de Tirajana, acelerando los procesos de erosión en las vertientes y compitiendo de forma directa con la fauna autóctona en un territorio ya castigado por la escasez hídrica y los recurrentes episodios de estrés climático.
Los ganaderos, cazadores y personas interesadas en obtener la habilitación oficial disponen de un plazo improrrogable de quince días hábiles. La puesta en marcha de este plan cuatrienal hasta 2030 evidencia la urgencia institucional por contener el deterioro ambiental en las cumbres y vertientes del sur insular.
Mientras los colectivos ecologistas reclaman medidas complementarias de restauración vegetal, el sector primario y los gestores de los espacios protegidos observan en estas autorizaciones de captura en vivo la única vía legal para frenar el colapso ecológico de ecosistemas tan frágiles como los escarpes basálticos de Tirajana. El control efectivo de la cabra salvaje marcará el devenir paisajístico de estas laderas durante la segunda mitad de la década, condicionando la recuperación de la cubierta vegetal y la protección de los endemismos botánicos más amenazados de la isla.
















