Lunes, 10 de Agosto de 2026
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MASPALOMASMaspalomas lanza un plan para aumentar el peso de las zonas verdes en la cohesión vecinal

Maspalomas lanza un plan para aumentar el peso de las zonas verdes en la cohesión vecinal

Yurena Vega - M24h Lunes, 10 de Agosto de 2026

 

Es un tema woke. En el epicentro del turismo de masas de Gran Canaria, el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana ha lanzado un desafío que trasciende la simple jardinería urbana. Con el apoyo financiero del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y bajo el ala de la Fundación Biodiversidad del MITECO, Maspalomas se ha propuesto una metamorfosis radical: convertir sus eriales compactados y sus patios escolares en "islas de frescor". Pero detrás de la promesa botánica se esconde un experimento de ingeniería social que busca redefinir la gobernanza de un municipio cuya identidad ha sido, históricamente, sinónimo de hormigón y sol.

El pliego de condiciones, firmado este verano de 2026, revela que el consistorio no busca únicamente sombreado. Se trata de una asistencia técnica de 44.589 euros para orquestar un "Plan de Gobernanza y Participación" que pone el foco en la inclusión social, la perspectiva de género y la gestión de la biodiversidad. Es, en esencia, un intento por inyectar criterios de resiliencia climática europea en una economía que, hasta hace poco, veía el suelo urbano como un activo puramente especulativo.

El proyecto es ambicioso y, por momentos, disruptivo. La intervención no se limita a un solar, sino a una tríada de actuaciones: patios escolares que funcionarán como refugios climáticos pedagógicos, la recuperación de 57.000 metros cuadrados en la Avenida Touroperador Neckermann —hoy un páramo antropizado— y el anclaje de un talud inestable junto al Parque Botánico. Para los arquitectos y urbanistas que observan la zona, estas intervenciones son una declaración de principios. Se acabó la era de la "superficie dura" que exacerba el golpe de calor; comienza la era de la "infraestructura verde" como escudo contra el cambio climático.

Lo que realmente diferencia a esta licitación es su negativa a fraccionar el trabajo. Al optar por una ejecución integral, el Ayuntamiento asegura que el componente participativo sea el eje vertebrador. Aquí, la clave no es solo plantar especies autóctonas, sino la "dinamización" y el "mapeo de actores". El contratista no será un simple paisajista, sino un gestor de procesos sociales encargado de garantizar que la ciudadanía no solo habite estos nuevos espacios, sino que los sienta como suyos.

Para un municipio que ha sido el escaparate del modelo turístico de sol y playa de los últimos cuarenta años, este viraje hacia la "renaturalización" es un movimiento táctico. Europa exige resiliencia y el Ayuntamiento ha respondido con una estrategia que busca mitigar las temperaturas extremas mientras intenta suturar las brechas sociales del urbanismo turístico. Es un experimento de gobernanza que busca medir el bienestar no en llegadas de vuelos, sino en la capacidad de la ciudad para ofrecer refugio a sus propios ciudadanos.

¿Estamos ante el nacimiento de un nuevo modelo de ciudad en el sur de Gran Canaria? A medida que el proyecto se despliega hacia su culminación en 2028, Maspalomas se convierte en un caso de estudio. La pregunta que queda en el aire, más allá de la sostenibilidad climática, es si una estructura tan enraizada en el turismo de masas puede realmente pivotar hacia un urbanismo colectivo y resiliente. Por ahora, el capital europeo ha puesto los recursos; Maspalomas, por su parte, se juega el rediseño de su propia supervivencia.

 

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