A partir del análisis de los datos económicos y sectoriales que abarcan desde el tercer trimestre de 2025 hasta el segundo trimestre de 2026, se observa cómo la percepción y el esfuerzo en materia de seguridad, junto con el impulso a la oferta complementaria, las infraestructuras y la fiscalidad, marcan el compás de la competitividad del sector hotelero y de los destinos.
La seguridad se mantiene como uno de los pilares mejor valorados y con mayor asignación de recursos dentro de las políticas aplicadas por la administración pública. Durante el tercer trimestre de 2025, este indicador registró un valor del 36,69, lo que supuso una ligera variación interanual negativa del -1,85%. Esta tendencia a la baja continuó de forma más acusada en el cuarto trimestre de 2025, periodo en el que la seguridad se situó en el 37,81 con un descenso interanual del -22,44%. Sin embargo, el escenario dio un giro positivo con el inicio del nuevo ciclo anual.
En el primer trimestre de 2026, la seguridad repuntó hasta alcanzar el 47,36, experimentando un crecimiento interanual del 3,63%. Esta línea de recuperación y consolidación se mantuvo en el segundo trimestre de 2026, periodo en el que el indicador escaló hasta el 51,81, registrando una variación interanual positiva del 1,04%, lo que refleja un compromiso sostenido por blindar la tranquilidad de los visitantes y residentes en los enclaves turísticos.
Junto a la seguridad, el desglose de las políticas aplicadas por la administración muestra comportamientos dispares pero estratégicos en áreas clave para los hoteles y la oferta complementaria. El apoyo a la oferta complementaria mostró un comportamiento dinámico, partiendo del 33,25 en el tercer trimestre de 2025, con un incremento interanual del 33,24%, y del 19,88 en el cuarto trimestre de 2025 con un -1,96%.
En 2026, esta tendencia se aceleró notablemente, registrando 27,65 en el primer trimestre de 2026, con un 8,03% de variación interanual, y alcanzando los 35,59 en el segundo trimestre de 2026, con un 4,84%. Por su parte, la fiscalidad, tras caídas en la segunda mitad de 2025 —1,39 en el tercer trimestre de 2025 con un 9,61% y 1,6 en el cuarto trimestre de 2025 con un -7,26%—, experimentó un crecimiento exponencial en 2026, situándose en 26,4 en el primer trimestre de 2026, con un 31,03%, y 23,54 en el segundo trimestre de 2026, con un 7,44%.
Las infraestructuras mantuvieron un flujo constante de atención pública, con valores del 17,4 en el tercer trimestre de 2025, con un 10,54%; 11,01 en el cuarto trimestre de 2025, con un -5,68%; 18,39 en el primer trimestre de 2026, con un -3,69%, y un pico del 33,63 en el segundo trimestre de 2026, con un -2,2%. En paralelo, la limpieza y el cuidado del entorno, clave para la imagen hotelera, fluctuaron desde el 8,04 del tercer trimestre de 2025, con un 3,33%, hasta cerrar con un notable 35,22 en el segundo trimestre de 2026, con un 14,03%.
Asimismo, la normativa del sector alojativo registró una progresiva intensificación regulatoria y de apoyo, pasando del 16,57 en el tercer trimestre de 2025, con un -0,7%, hasta un máximo del 45,94 en el segundo trimestre de 2026, con un 35,96%. Finalmente, la promoción turística alcanzó su cota más alta en el primer trimestre de 2026 con un 64,91, un 8,36% más, mientras que la protección ambiental mantuvo una línea ascendente constante, coronando el segundo trimestre de 2026 con un 50,71, un 6,17% superior respecto al ejercicio anterior.















