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TURISMO"Voy a llamar a la Kellys": La amenaza de una empleada de un hotel de Livvo en Playa del Inglés al sorprenderla como borracha

"Voy a llamar a la Kellys": La amenaza de una empleada de un hotel de Livvo en Playa del Inglés al sorprenderla como borracha

Gara Hernández - M24h Domingo, 23 de Agosto de 2026

 

La convivencia en las entrañas de la planta turística del sur grancanario ha vuelto a saltar por los aires tras un episodio de máxima tensión que terminó en los tribunales. Un establecimiento de Livvo Hotels (Grupo Martinón) en pleno corazón turístico de Playa del Inglés se convirtió en el escenario de un enfrentamiento sin precedentes entre la parte empleada y los máximos responsables de la explotación, un conflicto que arrancó con una cadena de expedientes disciplinarios internos y culminó con una sonora bronca en el despacho gerencial.  

Todo se precipitó cuando la acumulación de avisos por incumplimientos de las normativas internas dinamitó la paciencia de la compañía. La plantilla de camareras de pisos y personal de servicios generales asistió atónita a una sucesión de desencuentros que incluyeron el uso indebido de terminales móviles durante las horas de rendimiento activo y el consumo de tabaco en las escaleras de emergencia de la duodécima planta, una zona estrictamente vetada por los protocolos de seguridad contra incendios y de preservación de la imagen comercial ante los clientes alojados.  

La situación insostenible estalló de manera definitiva cuando la dirección convocó a una empleada vinculada a la empresa desde diciembre de 2016 para entregarle los pliegos sancionadores correspondientes. En la reunión estuvieron presentes el director ejecutivo del complejo, la gobernanta del departamento de pisos y un representante sindical en funciones de asesoramiento. En el momento de recibir la documentación y ante la negativa a firmar los escritos de conformidad, el ambiente tornó en una hostilidad absoluta. 

La trabajadora arremetió contra la gobernanta culpándola de su situación y, dirigiéndose al máximo responsable con una actitud desafiante y los ojos inyectados en sangre, se apoyó sobre la mesa del despacho señalándole con el dedo a escasa distancia. Entre gritos e improperios, profirió una amenaza directa que ya forma parte de los anales de la conflictividad laboral turística en las islas: "Prepárate, que voy a llamar a la Kellys", espetó antes de calificar de mentiroso al director hasta en tres ocasiones consecutivas frente a los testigos presentes. 

Tras la decisión empresarial de rescindir el contrato mediante un despido disciplinario fulminante, la empleada intentó revocar la medida alegando una supuesta vulneración de sus derechos fundamentales y una reacción desproporcionada. Sin embargo, la justicia ha avalado de forma rotunda la actuación de la mercantil hotelera, dictaminando que la gravedad de los insultos, la pérdida absoluta de la buena fe contractual y el menosprecio flagrante hacia los superiores quiebran de manera irreparable el clima de confianza recíproca indispensable para el funcionamiento de un complejo vacacional de primera línea en plena temporada alta.

 

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