El mercado de inversión hotelera en España ha firmado el mejor primer semestre de su historia, alcanzando un volumen de 2.460 millones de euros transaccionados hasta junio. Así lo confirma el informe 'Inversión Hotelera España Primer Semestre 2026' de Colliers, que dibuja un escenario de "cambio estructural de escala" para el sector, consolidando una "velocidad de crucero que sitúa el suelo anual del mercado en el entorno de los 3.000 millones de euros".
Este dinamismo inversor, que desafía la incertidumbre geopolítica y la reciente subida de tipos de (+0,25 puntos básicos), reafirma el liderazgo de Maspalomas como destino preferente en Europa. En este contexto de alta liquidez, los destinos vacacionales maduros emergen como grandes catalizadores de la actividad, y dentro de ellos, el sur de Gran Canaria se posiciona como un enclave estratégico para el capital nacional, principal protagonista de la actual oleada compradora.
Si bien el informe señala que Canarias registra una cifra de 363 millones de euros en este periodo, normalizando su actividad tras un 2025 excepcional que concentró grandes operaciones corporativas, la región sigue siendo un imán para el inversor, con hitos recientes por parte del family offices.
Siguiendo esta estela de reposicionamiento y valorización de activos, el sur de Gran Canaria vive un momento dulce. La zona, tradicionalmente cotizada, atrae ahora un perfil de inversor con mayor músculo financiero, enfocado en la reforma integral y la reposicionamiento de activos hacia segmentos de lujo y ultra lujo. La estrategia es clara: elevar la categoría de planta alojativa existente para incrementar el RevPAR y atraer a un turista con mayor gasto en destino, una tendencia que ya se observa en zonas como Maspalomas y Meloneras.
La competitividad en estos procesos de venta directos tiene un claro color local. Tal como anticipa el análisis de Colliers, "el capital nacional continuará ejerciendo un rol claramente protagonista", con family offices e inversores privados domésticos demostrando una "competitividad imbatible".
Esta pujanza del capital español se explica por su "capacidad para apalancarse en un menor coste de capital" y una «visión patrimonialista» que les permite asumir exigencias de retorno más ajustadas frente a los fondos internacionales, más enfocados en la rotación de carteras adquiridas años atrás. Con un pipeline actual sólido y la previsión de una "estabilización del coste de la deuda", el mercado hotelero español encara la segunda mitad del año con el objetivo de volver a superar la barrera de los 4.000 millones de euros a cierre de ejercicio, una meta que consolidaría el salto cualitativo y cuantitativo del sector.















