El sector turístico de Gran Canaria afronta un cambio de ciclo estructural y silencioso. Lejos de la euforia pospandemia, los datos de afluencia de visitantes nacionales correspondientes al ejercicio 2025 revelan una grieta profunda en el principal mercado emisor peninsular. El icónico paraje de las Dunas de Maspalomas, otrora imán ineludible para el viajero procedente de la Península Ibérica, ha perdido su hegemonía, precipitando una caída del interés que pone en jaque el modelo turístico del sur de la isla.
Las cifras, analizadas con lupa, no dejan lugar a la ambigüedad. En el cómputo global de 2025, las Dunas de Maspalomas registraron una tasa de atracción del 52,27% sobre el total de turistas españoles. Este dato supone un retroceso respecto al 54,85% anotado en 2024. Si bien la caída interanual parece moderada a simple vista, el análisis pormenorizado por trimestres desvela la verdadera magnitud del desplome, concentrado en la segunda mitad del año.
El primer trimestre de 2025 mostró síntomas de debilidad con un 48,95% de interés. Tras una leve recuperación estacional en el segundo trimestre (51,63%) y un pico vacacional en el tercero (62,72%), el cuarto trimestre de 2025 marcó un punto de inflexión dramático. En este periodo, la tasa de visita a las Dunas por parte del mercado nacional se hundió hasta el 41,97%. Esta cifra representa una pérdida de más de diez puntos porcentuales de cuota de interés en apenas tres meses y la valoración más baja de todo el periodo analizado para este enclave emblemático.
Este desinterés no es un fenómeno aislado, sino que se inserta en una tendencia generalizada de contracción del turismo peninsular hacia el sur de la isla. El Puerto de Mogán, otro de los bastiones turísticos del sur grancanario, también vio caer su atractivo para el turista nacional, pasando del 42,95% en 2024 al 42,13% en el acumulado de 2025, con un mínimo trimestral del 34,35% en el último trimestre. Paralelamente, destinos alternativos como la capital, Las Palmas de Gran Canaria, han consolidado su posición, manteniéndose como el lugar más visitado por los turistas españoles en 2025 (69,06%), e incluso liderando las preferencias en el primer trimestre con un 75,79%, absorbiendo parte de la demanda que otrora buscaba el sol y playa del sur.
El desplome del interés en el sur de Gran Canaria por parte del turista peninsular responde a múltiples factores, incluyendo la competencia de otros destinos peninsulares e internacionales, la sensibilidad al precio ante la inflación y un cambio en los patrones de consumo hacia experiencias más urbanas o culturales en detrimento del modelo tradicional de sol y playa masivo. Este cambio de paradigma obliga a las autoridades y empresarios locales a replantearse la estrategia de promoción y fidelización de un mercado clave que, al menos en el caso de Maspalomas, parece estar perdiendo su tradicional magnetismo.















