En Maspalomas se ha pasado de contratar 1 empleado por cada 4,3 camas en 2024 a 1 empleado por cada 6,6 camas en 2025. Mientras tanto, el turismo de lujo de Adeje mantiene una atención más intensiva en mano de obra con 1 empleado por cada 3,8 camas. La industria del alojamiento en la franja meridional de Gran Canaria ha culminado un ajuste silencioso en sus estructuras operativas.
La comparativa de densidad laboral entre 2024 y 2025 confirma que los dos grandes motores turísticos de la isla, Maspalomas y Mogán, han reducido el número de trabajadores directos por cada cien plazas comerciales, profundizando una brecha operativa frente a sus competidores directos en el archipiélago.
En Maspalomas, la ratio de empleo cayó de 23,2 trabajadores por cada cien plazas en 2024 a 15,0 en 2025. El repliegue supone una minoración del 35,3% en la intensidad de contratación por unidad alojativa en un solo ejercicio. Por su parte, la franja de Mogán turístico registró una contracción similar en su densidad salarial, al pasar de 21,5 empleados por cada cien plazas en 2024 a 15,5 en 2025, lo que representa un recorte relativo del 27,9%.
Esta reorganización interna contrasta de manera directa con los registros del sur de Tenerife. En Adeje turístico, la intensidad laboral avanzó de 26,0 contrataciones por cada cien plazas en 2024 a 26,3 en 2025. La brecha de densidad operativa entre Adeje y Maspalomas se ha ensanchado hasta los 11,3 puntos por cada cien plazas en favor del enclave tinerfeño, evidenciando dos modelos de gestión diametralmente opuestos para abordar la gama alta del negocio hotelero.
La contracción en las ratios de personal no ha mermado la capacidad de facturación de la planta turística grancanaria. Durante el mismo periodo, el enclave de Meloneras —integrado en la demarcación de Maspalomas— revalidó su posición como la zona de mayor rentabilidad del archipiélago, alcanzando una tarifa media diaria (ADR) de 249,23 euros y un ingreso por habitación disponible (RevPAR) de 206,84 euros.
La simultaneidad entre el máximo histórico en precios y la reducción en la densidad de plantilla revela una reorganización de los cuadros operativos. El modelo de negocio en el sur de Gran Canaria ha priorizado la automatización de procesos, la externalización de servicios secundarios y la reorganización de turnos en detrimento de la contratación lineal de personal directivo.
Incluso en los núcleos de volumen maduro, la masa laboral por plaza muestra contención. La demarcación de Playa del Inglés, San Agustín registró una intensidad de 14,5 empleos por cada cien plazas en 2024 y de 21,2 en 2025. Pese a que Playa del Inglés se mantuvo como el principal núcleo de empleo absoluto de Gran Canaria con 5.787 trabajadores directos, su densidad operativa continúa lejos de las cifras observadas en los desarrollos de lujo del sur de Tenerife como Isora, que ascendió de 21,2 a 21,8 empleos por cada cien plazas.
El desacoplamiento entre facturación e intensidad laboral fija una nueva realidad económica en el sur de Gran Canaria. La captación de margen bruto por habitación comercializada prevalece sobre el volumen de plantilla activa, consolidando un patrón donde el retorno financiero crece sobre estructuras de personal cada vez más delgadas.
















