Las costas del sur de Gran Canaria han registrado en los últimos tiempos episodios de acumulaciones de origen biológico que han activado la atención pública en el litoral de San Bartolomé de Tirajana. Ante la preocupación ciudadana generada por la presencia de manchas y espumas en el agua, los análisis y las valoraciones técnicas han descartado de forma tajante cualquier vinculación con vertidos, saneamientos deficientes o contaminación por residuos industriales o urbanos.
El fenómeno responde estrictamente a la aparición y proliferación de la microalga diatomea denominada Attheya Armatus. Tras examinar las muestras recogidas en el litoral, el Instituto Canario de Ciencias Marinas ha identificado estos episodios como acumulaciones totalmente inocuas, zanjando así los temores sobre un posible riesgo medioambiental o toxicológico en las zonas de baño del municipio turístico.
Los expertos han aclarado que estas floraciones algales forman parte de la dinámica natural del medio marino, impulsadas por factores oceanográficos y climáticos propios de las aguas atlánticas que bañan el archipiélago. Al tratarse de un organismo fitoplanctónico sin capacidad toxicológica relevante para las personas, la presencia de la diatomea no representa ningún tipo de peligro para la salud humana, permitiendo mantener la normalidad en el uso recreativo y turístico de las playas del sur grancanario frente a la alarma inicial infundada.
En Canarias predomina la especie Attheya armatus, la cual ha sido descrita en playas de arena de todo el mundo desde hace muchas décadas, según Leopoldo O' Shanahan Roca, biólogo y doctor en Ciencias del Mar. Ha sido colaborador científico del Instituto de Ciencias del Mar en Barcelona, Jefe de Sección en el Laboratorio de Bacteriología del Instituto Canario de Ciencias Marinas.
En algunas playas podemos encontrar a veces unas manchas de un tono marrón-verdoso que a simple vista parecen grasa ó algún tipo de vertido que el mar arrastra a la costa. Pues bien, se trata de microalgas que viven entre los granos de arena y por ello reciben el nombre de «epipsámicas», del griego epi– (sobre) y psammo (arena). Entre dichas algas suelen dominar las diatomeas, uno de los grupos del fitoplancton más abundantes y relevantes desde el punto de vista ecológico ya que su alta productividad sirve de base para el funcionamiento del ecosistema marino. En playas de grano fino y con suave pendiente, se pueden observar durante unos días y en distintas épocas del año estas manchas de diatomeas que tiñen la rompiente de las olas y la arena húmeda de la playa.















