La crisis económica de 2008 continúa dejando secuelas económicas y personales en extrabajadores del sector turístico canario. El titular de la Plaza número 1 de la Sección Mercantil del Tribunal de Instancia de Lleida ha dictado un auto por el que perdona una deuda de 35.656,95 euros a un ciudadano que arrastraba un sobreendeudamiento hipotecario desde los años de la burbuja inmobiliaria. La exoneración del pasivo insatisfecho se ha logrado mediante la aplicación de la Ley de la Segunda Oportunidad, tramitada a través de la boutique legal Bergadà Abogados.
La génesis de este prolongado calvario financiero se sitúa a comienzos de la década de los 2000, periodo en el que el afectado residía en el municipio sureño de Mogán, desempeñando su labor profesional en el sector de la hostelería. En el año 2004, con un contrato indefinido y una situación laboral estable, decidió adquirir un piso animado por su entorno. La operación se formalizó a través de una hipoteca a interés variable cuyas condiciones iniciales parecían asumibles, respaldada por un mercado inmobiliario donde los precios se encontraban sobrevalorados debido a la fuerte demanda.
El panorama cambió de manera drástica con el estallido financiero. Las cuotas de la hipoteca se dispararon de forma notable una vez finalizado el periodo inicial sin intereses, coincidiendo con un desplome severo de la actividad turística en el sur de Gran Canaria. El establecimiento hotelero donde trabajaba el afectado pasó de recibir unos 2.000 clientes diarios a registrar apenas un centenar, lo que motivó su despido.
Imposibilitado para vender el inmueble por la devaluación del mercado o para alquilarlo por debajo de los costes de mantenimiento, el deudor optó por emigrar al Reino Unido en busca de oportunidades. Sus esfuerzos resultaron infructuosos y, en el año 2009, la vivienda fue objeto de una ejecución hipotecaria. Sin embargo, la pérdida del inmueble no saldó la obligación económica, ya que la tasación judicial quedó por debajo del principal y la entidad bancaria le exigió el abono de la diferencia.
La persecución del saldo pendiente se prolongó durante más de quince años, generando un acusado desgaste en la salud mental del afectado, quien llegó a sufrir episodios de depresión severa y aislamiento comunicativo ante el temor constante a las reclamaciones del acreedor. Marta Bergadà, socia fundadora de la firma legal que ha llevado el caso, subraya a Maspalomas24H que este perfil de deudor de buena fe suele arrastrar un profundo sentimiento de culpa que dificulta su recuperación personal.
La vía de escape se abrió hace aproximadamente un año gracias a la intervención de su pareja, quien localizó información sobre los mecanismos de exoneración de deudas en Internet. Tras aportar la documentación requerida para comprobar la actuación de buena fe del cliente, el equipo jurídico impulsó el procedimiento mercantil que ha culminado con el perdón judicial de los 35.656,95 euros pendientes. La resolución permite cerrar más de dos décadas de presión económica y abre una vía de estabilidad para el extrabajador grancanario.















