El sur de Gran Canaria, con el epicentro turístico de Maspalomas como gran motor económico insular, esconde una realidad socioeconómica compleja que los macrodatos oficiales del Instituto Canario de Estadística (ISTAC) acaban de destripar con precisión quirúrgica. La comarca surcada por industrias en el sureste, zonas domitorio en Vecindario, complejos hoteleros internacionales, playas de altas cotas de ocupación y una industria de servicios multimillonaria convive, sin embargo, con una bolsa persistente de exclusión y pobreza relativa. Las cifras globales del territorio sureño revelan un incremento demográfico constante que ha llevado la población insular de esta franja desde los 209.050 habitantes registrados en el año 2018 hasta alcanzar los 223.107 residentes consolidados en el ejercicio de 2025.
Paralelamente a este auge poblacional, el número de hogares instalados en la comarca ha experimentado una progresión geométrica evidente, pasando de 80.773 unidades familiares contabilizadas en 2018 hasta los 85.464 hogares censados en 2025. No obstante, este crecimiento demográfico no se traduce de forma simétrica en el bienestar general de las familias que residen en los municipios del sur. Al desglosar los niveles de ingresos en relación con la línea de pobreza relativa oficial, la radiografía muestra oscilaciones profundas que evidencian la vulnerabilidad estructural de un mercado laboral excesivamente dependiente de la estacionalidad, la temporalidad contractual y la precariedad inherente al sector terciario y de la hostelería.
Si se analiza el comportamiento de la serie temporal facilitada por el ISTAC, el bloque de población e hogares situados por encima del umbral de la pobreza relativa experimentó una recuperación porcentual tras la crisis sanitaria. En el año 2018, un total de 169.985 personas, que representaban el 81,31% de los residentes del sur, superaban dicha línea, acompañadas por 63.400 hogares, equivalentes al 78,49%. Tras los desajustes económicos, los datos del ejercicio 2022 reflejaron una mejoría nominal al elevar el volumen hasta los 180.210 ciudadanos (84,01%) y 66.763 hogares (81,08%). Sin embargo, la última radiografía estadística correspondiente a 2025 constata un estancamiento e incluso un leve retroceso porcentual, situando a la población exenta de riesgo de pobreza en 183.754 personas, lo que reduce la cuota al 82,36%, mientras que los hogares en esta franja holgada se cifran en 69.678, abarcando el 81,53% del total comarcal.
El reverso de esta moneda económica queda patente al examinar la evolución de los sectores poblacionales que se sumergen por debajo de la línea de pobreza relativa. En el año 2018, la comarca del sur grancanario registraba a 39.065 personas atrapadas en esta franja de vulnerabilidad, lo que equivalía al 18,69% de los habitantes, un porcentaje que en el ámbito de los hogares se elevaba de forma alarmante hasta el 21,51%, afectando de manera directa a 17.373 familias. Aunque el año 2022 ofreció un respiro estadístico al reducir el volumen absoluto de población en riesgo hasta los 34.300 afectados (15,99%) y a 15.579 hogares (18,92%), los datos actualizados para 2025 dinamitan cualquier atisbo de optimismo a largo plazo al dispararse nuevamente los indicadores negativos de exclusión social en la zona de Maspalomas y su entorno.
El cierre del ciclo estadístico en 2025 devuelve a la comarca a cotas de preocupación social muy similares a las de etapas previas, con 39.353 personas viviendo por debajo de la línea de pobreza relativa, lo que representa el 17,64% de la población total del sur. En el plano doméstico, los hogares afectados ascienden a 15.786 unidades, situando la tasa de pobreza en los hogares en un 18,47%. Este repunte pone de manifiesto que el despegue de la actividad turística y el incremento del volumen de negocio en los enclaves del sur no consiguen permear de forma equitativa en el conjunto de la ciudadanía residente. La brecha entre los beneficios récord de la industria vacacional y las dificultades cotidianas de miles de familias sureñas se consolida así como el principal desafío socioeconómico de la comarca.
















