El sector sostiene que el Pride de Maspalomas genera 60 millones de euros. El tejido empresarial de Maspalomas y el sur de Gran Canaria afronta periódicamente un intenso escrutinio fiscal coincidiendo con grandes eventos de afluencia masiva, como la celebración del Maspalomas Pride. La confluencia de miles de visitantes estacionales dispara la facturación en el sector de la hostelería, el comercio minorista y los alojamientos turísticos, tres de los ámbitos económicos que, según los protocolos de la Agencia Tributaria, concentran una mayor probabilidad de recibir inspecciones sorpresa debido al manejo habitual de transacciones en efectivo y operaciones en plataformas digitales.
Ante la personación imprevista de los funcionarios del fisco en un establecimiento turístico, el empresario o autónomo cuenta con una serie de derechos fundamentales amparados por la normativa vigente y la jurisprudencia. Entre ellos destaca la potestad de limitar el acceso a las dependencias de la empresa, de modo que los inspectores solo pueden acceder libremente a las zonas abiertas al público, requiriendo consentimiento expreso o una orden judicial para examinar despachos privados o áreas de contabilidad. Asimismo, la legislación reconoce el derecho a solicitar la asistencia especializada de un abogado o asesor fiscal antes de contestar a los requerimientos o de entregar documentación contable.
Durante el desarrollo de las actuaciones de comprobación fiscal, la colaboración inteligente se erige como la estrategia más prudente para evitar sanciones derivadas de malentendidos o aportaciones de información no solicitada. Es obligatorio facilitar el acceso a los libros contables, facturas y software de facturación, pero resulta crucial revisar detenidamente las diligencias antes de firmarlas y plasmar por escrito cualquier discrepancia con los hechos reflejados por los inspectores. Contar con un protocolo interno y un interlocutor cualificado en la empresa garantiza que el procedimiento se ajuste estrictamente al horario laboral y a los impuestos delimitados, blindando la viabilidad financiera del negocio en uno de los enclaves turísticos más competitivos del archipiélago.

















