Disfraces, fiestas infantiles y escaparates decorados reflejan el atractivo de Halloween en Canarias, donde las nuevas formas de ocio comparten estas fechas con las castañas y el recuerdo familiar de los Finaos
Halloween tiene sus raíces en el Samhain, una antigua celebración celta vinculada al final de las cosechas. Con el tiempo evolucionó en países de habla inglesa y se popularizó internacionalmente, especialmente desde Estados Unidos, con los disfraces, las calabazas y el «truco o trato».
Halloween fue ganando presencia en Canarias de forma gradual, impulsado por la difusión de la cultura anglosajona y su incorporación a actividades escolares y de ocio. Su estética, reconocible por las calabazas, los disfraces y los personajes de terror, ofrece una forma diferente de celebrar estas fechas. El atractivo de la novedad y las ganas de participar en experiencias distintas ayudan a explicar su acogida, especialmente entre niños y jóvenes.
Las fiestas infantiles muestran su vertiente más lúdica: disfrazarse, compartir juegos y convertir el miedo en diversión. Halloween también sirve para acercar al alumnado a las costumbres de otros países mediante talleres y actividades de inglés. Algunos centros combinan estas propuestas con asaderos de castañas y relatos de los mayores, dando espacio a ambas celebraciones dentro de una misma programación.
El espectáculo tiene también su expresión en los escaparates, donde telarañas, brujas y calabazas convierten la decoración en un reclamo comercial. Esa puesta en escena permite participar tanto a quienes buscan una fiesta como a quienes simplemente disfrutan del ambiente. Su dimensión comercial y su capacidad de entretenimiento forman parte de una celebración que convive con distintas maneras de entender estas fechas.
Los Finaos, por su parte, tienen una historia propia vinculada al recuerdo de los difuntos y a los encuentros familiares en la víspera de Todos los Santos. En esas reuniones se compartían castañas, nueces, almendras e higos mientras los mayores contaban historias de quienes habían fallecido. Hoy, se acerca esta herencia a los jóvenes canarios junto a las actividades de Halloween: los disfraces y las golosinas comparten calendario con las castañas y la memoria familiar, conservando cada celebración su significado.

















