La estrategia de distribución turística en Maspalomas y su entorno está a punto de enfrentar una disrupción de cálculo predictivo. El director ejecutivo del gigante turístico TUI, Sebastian Ebel, ha lanzado una estimación audaz: en un plazo máximo de doce meses, la mayoría de las reservas se canalizarán a través de plataformas de inteligencia artificial (IA) como Gemini de Google o ChatGPT, dejando obsoletas las búsquedas orgánicas tradicionales.
Este cambio exige a la hotelería del Sur, que tradicionalmente ha dependido del turoperador y del tráfico directo de Google, una revisión urgente de su estrategia de yield management. Según Ebel, la IA permitirá a los clientes reservar paquetes vacacionales en el Sur de Gran Canaria simplemente introduciendo parámetros conversacionales: "Una semana en Meloneras con campo de golf y desayuno incluido para dos personas". La integración técnica de estas funciones ya está lista, y solo falta la conexión directa con las principales plataformas de Large Language Models.
Para los grandes resorts y cadenas de la zona, la emergencia de la IA como agente de viajes totalmente integrado modifica la exposición de su producto: Los hoteles de Maspalomas ya no competirán solo por el SEO (optimización en motores de búsqueda), sino por ser el resultado más eficiente y lógico dentro de la recomendación algorítmica de Gemini. La IA permitirá a TUI y otras plataformas optimizar la tarificación en tiempo real, maximizando la Tarifa Media Diaria (ADR) y la ocupación en un proceso automatizado que elimina intermediarios tradicionales.
Ebel también vinculó la IA con la segmentación del mercado en respuesta a la inflación. TUI se beneficia de su "sólida posición en el segmento de cuatro y cinco estrellas", donde los clientes adinerados siguen viajando. Este segmento, vital para la zona de Meloneras, probablemente mantendrá su inversión en la calidad de los resorts de Gran Canaria.
Las familias sensibles al precio se verán obligadas a buscar destinos con "muy buena relación calidad-precio", mencionando a Gran Canaria como ejemplo de destino más económico. Este fenómeno podría acelerar una bipolarización en el Sur de Gran Canaria: mientras la franja de lujo resiste y se beneficia de la clientela de alto poder adquisitivo canalizada por IA (buscando la mejor experiencia), los hoteles de tres estrellas y las opciones de volumen en zonas como Playa del Inglés podrían enfrentar una disminución de demanda si los algoritmos de IA redirigen a las familias sensibles al precio hacia competidores extracomunitarios. El control del algoritmo de reserva se convierte, en menos de un año, en el activo estratégico más valioso para la industria hotelera canaria.














