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TURISMOLo que peor valoran los turistas en Las Palmas: mierda en las aceras, zonas comerciales y restauración
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Lo que peor valoran los turistas en Las Palmas: mierda en las aceras, zonas comerciales y restauración

YURENA VEGA - M24H Viernes, 19 de Diciembre de 2025

Son datos oficiales que tiene en su poder el Patronato de Turismo de Gran Canaria desde el pasado mes de octubre y son las cosas de Las Palmas que afectan a Maspalomas, la capital económica de Canarias. Los fondos especializados en inversión inmobiliaria ya no saben cómo decirle a las autoridades que se pongan las pilas. A pesar de que Gran Canaria se ha consolidado en 2025 como un nodo de conectividad global, los datos de satisfacción del tercer trimestre revelan las "grietas" que preocupan a los visitantes. En un año donde los vuelos en clase turista han subido de precio un 6%, la percepción de que el coste de la experiencia no siempre se corresponde con el servicio recibido se ha convertido en la principal sombra del destino.

El análisis de satisfacción del tercer trimestre de 2025 revela que, tras el brillo de los 150 destinos conectados, el turista que pisa Gran Canaria es cada vez más crítico con la factura final. El indicador de relación calidad-precio se sitúa como el talón de Aquiles del destino, con una valoración de apenas 8,12 puntos sobre 10, la más baja de todo el bloque de satisfacción. Este dato choca frontalmente con el incremento del 6% en el precio medio de los vuelos en clase turista, que ya alcanzan los 196 €, y un coste en los hoteles de 5 estrellas que, aunque bajó un 3%, se mantiene en una media de 180 € por noche. Los visitantes sienten que, mientras el lujo se abarata ligeramente para atraer volumen, los servicios básicos y el transporte se encarecen, erosionando la percepción de "destino justo".

En el entorno urbano, el descontento se traduce en cifras de mantenimiento deficientes que empañan la experiencia premium. La limpieza de los espacios públicos apenas roza los 8,35 puntos, mientras que el estado de las zonas peatonales y aceras se estanca en un 8,22, siendo una de las valoraciones más pobres de la encuesta. A esto se suma una queja histórica que en 2025 cobra fuerza: la falta de infraestructuras básicas en las playas, donde la carencia de baños y vestuarios públicos lastra la nota de los arenales. A pesar de que las búsquedas de hoteles en San Bartolomé de Tirajana se multiplicaron por 3, los turistas perciben que el municipio no ha invertido proporcionalmente en el cuidado de su "milla de oro" peatonal.

La movilidad terrestre es otro de los puntos donde la isla "pierde altura" frente a su excelente conectividad aérea. El servicio de taxis recibe una nota de 8,51, mientras que las guaguas (autobuses públicos) se quedan en un 8,56. Estas cifras resultan preocupantes en un año donde los viajes en grupo crecieron un 30%; mover a estos colectivos de forma eficiente por la isla se ha convertido en un reto que el sistema de transporte actual no termina de resolver con solvencia. Además, el tráfico y la congestión son señalados como elementos de fricción, restando puntos a un destino que presume de ser un "hub" pero que sufre atascos en sus arterias principales.

El sector comercial y de ocio tampoco escapa al escrutinio del visitante. La oferta comercial obtiene un 8,36 y la restauración un 8,57, cifras que, aunque notables, son sensiblemente inferiores a la valoración del clima (9,25) o el paisaje (9,05). El turista de 2025, que ha disparado el consumo en opciones premium de vuelo un 23%, demanda una calidad en el servicio y en el producto local que hoy se percibe estancada. Lo que menos gusta, en definitiva, es el contraste: una isla que vuela en Business pero que, en algunos tramos de su oferta en tierra, sigue operando en una clase turista que ya no satisface las expectativas del mercado actual.

Otro punto de fricción crítica se encuentra en las infraestructuras públicas, específicamente en el estado de las aceras y zonas peatonales, así como en la limpieza de las mismas. Los turistas, especialmente aquellos que han disparado las búsquedas de hoteles de 5 estrellas en un 105%, muestran su descontento con el entorno urbano que rodea a los establecimientos de lujo. Esta insatisfacción se extiende a las zonas comerciales y de restauración, donde la percepción de calidad flaquea frente a las expectativas de un viajero que busca experiencias premium.

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