La Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias ha dado un paso decisivo para la consolidación de las energías renovables en el sureste de Gran Canaria. Mediante una resolución dictada el 29 de julio de 2025 --publicado en el BOC el 29 de diciembre de 2025--, la Dirección General de Transición Ecológica ha formulado el Informe de Impacto Ambiental favorable para el proyecto “Central híbrida eólico-fotovoltaica con almacenamiento La Punta II”. Esta iniciativa, promovida por la empresa Satocan Conservación y Mantenimiento, S.L., se desarrollará en el municipio de Santa Lucía de Tirajana, reforzando la infraestructura energética de la zona.
El proyecto destaca por su carácter innovador al combinar tres tecnologías clave en una misma ubicación. Se trata de la hibridación del actual parque eólico La Punta II (de 9 MW) con una nueva planta solar fotovoltaica de 2,34 MW y un sistema de almacenamiento energético mediante baterías de última generación. La instalación solar ocupará aproximadamente 3,6 hectáreas y contará con más de 4.700 paneles fotovoltaicos, mientras que el sistema de baterías permitirá almacenar hasta 7,827 MWh, garantizando que la energía pueda ser volcada a la red de forma controlada y eficiente.
Esta ambiciosa obra cuenta con un importante respaldo económico de la Unión Europea. El proyecto ha sido beneficiario de una subvención de 2.223.644,26 euros a través de los fondos NextGenerationEU, gestionados por el IDAE dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Esta inversión busca precisamente impulsar sistemas de almacenamiento en los territorios insulares para mejorar la gestión de la energía renovable y avanzar hacia una descarbonización real del archipiélago.
Desde el punto de vista ambiental, la resolución concluye que el proyecto no tendrá impactos significativos que obliguen a una evaluación ordinaria más compleja. Esto se debe a que la central se ubicará en terrenos que ya han sido alterados previamente por la actividad humana, situándose cerca de una cantera y del propio parque eólico ya existente. El informe subraya que el diseño ha sido pensado para minimizar el movimiento de tierras y aprovechar las infraestructuras de conexión que ya están operativas en la parcela.
No obstante, el Gobierno de Canarias ha impuesto condiciones estrictas para la fase operativa y de construcción. Satocan deberá asegurar una gestión impecable de los residuos peligrosos, especialmente de las baterías de litio, y realizar mediciones periódicas para garantizar que los campos electromagnéticos se mantengan en niveles seguros para la población. Con una vida útil de 25 años, esta central híbrida se perfila como un modelo de eficiencia para el sur de Gran Canaria, permitiendo optimizar cada rayo de sol y cada ráfaga de viento que recibe la isla.





