Viernes, 02 de Enero de 2026
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GRAN CANARIACanarias bajo Francis: entre alertas y la saturación de información meteorológica

Canarias bajo Francis: entre alertas y la saturación de información meteorológica

YURENA VEGA - M24H Viernes, 02 de Enero de 2026

La borrasca Francis ha inaugurado el año 2026 (estamos en invierno, no en verano) azotando Canarias con lluvias intensas, viento fuerte y fenómenos costeros que mantienen en vilo a toda la población. Las redes sociales como X, antes Twitter, se han llenado de perfiles de asustadores supuestamente expertos que se aprovechan de crisis como la DANA de Valencia de 2024 para sembrar el temor. 

 

El turismo del sur de Gran Canaria y en especial la hostelería paga las consecuencias del miedo de la clase política a lluvias en islas verdes de la órbita de Tenerife y regulan la vida de la gente cuando llueve en invierno porque temen que haya acontecimientos que puedan costar su carrera profesional.

 

En La Palma, que es verde precisamente por su orografía y exposición en el Atlántico, las rachas alcanzan los 90 kilómetros por hora, mientras que en el resto del archipiélago se acumulan hasta 20 litros por metro cuadrado en solo una hora y 60 en 12 horas, según los avisos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

 

Pero junto a los efectos de la borrasca, Canarias enfrenta otra tormenta: la de información. Alertas amarillas, naranjas, mapas, gráficos y notificaciones constantes en medios y redes saturan al ciudadano, que se ve obligado a descifrar la diferencia entre chubasco moderado, localmente fuerte o persistente. La sensación de riesgo aumenta, pero la comprensión de los fenómenos no siempre acompaña a la cobertura mediática.

 

Mientras Francis se desplaza de oeste a este y amenaza con inestabilidad hasta el sábado, la población canaria navega entre la prudencia y la confusión. La saturación informativa pone a prueba la capacidad de reacción ante un temporal que, aunque conocido, parece siempre imprevisible.

 

En la calle, los ciudadanos se adaptan a esta nueva normalidad: algunos evitan los cauces y zonas costeras; otros continúan con precaución sus actividades cotidianas, mientras los más jóvenes observan los avisos meteorológicos con la misma atención que dan a los mensajes en sus redes sociales. 

 

La pregunta que subyace es clara: en un archipiélago acostumbrado a la vigilancia constante del clima, ¿hasta qué punto la sobreinformación ayuda o confunde?

 

Canarias recibe el año con lluvia, viento y oleaje, pero también con la necesidad de filtrar datos y actuar con criterio, recordando que en cada alerta hay riesgo real, pero también una invitación a comprender el clima más allá de la pantalla.

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