Desde el pasado 1 de enero, los habitantes del sur de Gran Canaria han visto, y oído desaparecer de la programación de Onda Media la señal de Radio Nacional de España (RNE), un hito que marca el fin de décadas de cobertura pública en esta banda de radio.
La medida deja a numerosos vecinos, especialmente en zonas rurales como Tunte, Cercados de Espino o El Pajar, sin acceso a información directa de carácter generalista y cultural a través de esta frecuencia histórica.
Este apagón coincide con otro dato revelador: la circulación de la prensa impresa de habla hispana (hay más periódicos británicos o alemanes como ya ocurre con las cervezas) en el sur de la isla ha caído hasta niveles prácticamente residuales.
Los ejemplares impresos, antaño omnipresentes en taxis , bares y supermercados, ya bordean lo que algunos expertos califican de “cero absoluto”, reflejando un fenómeno de sustitución por medios digitales y un cambio radical en los hábitos de consumo de información.
En este contexto, el sur de Gran Canaria se enfrenta a un doble desafío: la necesidad de nuevas vías de acceso a información fiable y de calidad, y la adaptación de sus ciudadanos a un ecosistema mediático que prioriza la digitalización.
Curiosamente, la desaparición de RNE en Onda Media no solo afecta a los oyentes habituales, sino que también evidencia un fenómeno global: la banda de media frecuencia, que durante décadas conectó a las comunidades más dispersas, pierde relevancia frente a la radio digital, streaming y podcasting.
Para muchos vecinos del sur de Gran Canaria, esto representa un pequeño “apagón cultural” que solo se compensa parcialmente con alternativas online.
El contraste es evidente: mientras la prensa impresa y la radio tradicional pierden terreno, la digitalización y la colaboración público-privada, el sur de la isla se adapta a los nuevos tiempos, priorizando la eficiencia energética frente a la erosión de los canales informativos clásicos.














