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GRAN CANARIATenerife contamina al sur de Gran Canaria por la turismofobia y entra en la lista roja de Fodors de 2026

Tenerife contamina al sur de Gran Canaria por la turismofobia y entra en la lista roja de Fodors de 2026

Gara Hernandez - M24h Jueves, 08 de Enero de 2026

Canarias ha pasado de ser un caso de éxito turístico a convertirse en símbolo internacional de saturación. La influyente guía de viajes Fodor’s Travel ha incluido a Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote en su 'Lista prohibida para viajar en 2026', una clasificación que no implica restricciones legales, pero sí una señal de alarma reputacional para destinos que han superado su umbral de carga.

La decisión se apoya en una combinación de factores estructurales: exceso de visitantes, presión ambiental, tensión sobre el mercado de la vivienda y una infraestructura que opera al límite. Según Fodor’s, el turismo representa más de un tercio del PIB del archipiélago y emplea aproximadamente al 40% de la población activa, una dependencia económica que, lejos de amortiguar los impactos, amplifica sus efectos sociales.

Los datos refuerzan el diagnóstico. En 2025, Canarias recibió 7,8 millones de visitantes, mientras que sus aeropuertos gestionaron más de 27 millones de pasajeros solo en el primer semestre, lo que supone un incremento interanual del 5%. La cifra ilustra un fenómeno clave: el crecimiento ya no es marginal, sino acumulativo, y se concentra en islas con un territorio limitado y una capacidad de absorción finita.

Desde Fodor’s subrayan que la inclusión en la lista no debe interpretarse como un llamamiento al boicot. El objetivo, explican, es “dar un respiro” a destinos sobreexplotados, incentivando un debate global sobre sostenibilidad, planificación y límites al crecimiento turístico. En ese sentido, Canarias comparte espacio en la lista con enclaves tan dispares como la Antártida, Montmartre en París, Ciudad de México o la región alpina de Jungfrau en Suiza, todos ellos destinos icónicos atrapados entre el atractivo global y la fragilidad local.

Para el archipiélago, la advertencia tiene una lectura incómoda pero estratégica. No cuestiona la centralidad del turismo, pero sí el modelo de crecimiento basado en volumen. En especial para islas como Gran Canaria o Tenerife, donde la presión se concentra en áreas muy delimitadas, la mención de Fodor’s actúa como un recordatorio externo de un debate interno aún sin resolver: cómo seguir siendo competitivos sin erosionar el territorio, la convivencia y el acceso a la vivienda.

La inclusión en la 'Lista de No' no cierra aeropuertos ni bloquea reservas, pero introduce un nuevo factor en la ecuación turística canaria: la percepción internacional de saturación. En un mercado global cada vez más sensible a la sostenibilidad, esa percepción puede convertirse en un riesgo… o en el catalizador de un cambio de modelo largamente pospuesto.

Ese malestar se trasladó a la calle en mayo de 2025, cuando miles de personas marcharon simultáneamente en Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote bajo el lema “Canarias tiene un límite”. Las protestas señalaron un mismo diagnóstico: el crecimiento turístico, el encarecimiento acelerado de la vivienda y la degradación ambiental están erosionando las bases de la vida cotidiana. No se trató de una movilización aislada, sino de la cristalización de un debate que hasta hace poco permanecía fragmentado.

La paradoja canaria es bien conocida. El turismo aporta más de un tercio del PIB regional y emplea aproximadamente al 40% de la población, lo que lo convierte en el principal motor económico del archipiélago. Sin embargo, ese éxito tiene costes crecientes. “Los residentes han empezado a protestar porque están realmente hartos”, explica John Dale Beckley, fundador de la plataforma de sostenibilidad CanaryGreen.org. “El tráfico es uno de los mayores problemas. Lo que antes era un trayecto de 40 minutos ahora puede llevar más de una hora”.

La vivienda se ha convertido en el principal punto de fricción social. Beckley subraya que los cambios regulatorios que facilitaron el alquiler turístico a través de plataformas digitales dispararon los precios del alquiler y de la compraventa, expulsando a buena parte de la población joven del mercado residencial. Una lectura que coincide con la de ATAN, uno de los colectivos ecologistas más veteranos de Tenerife: “El acceso a la vivienda se ha vuelto prácticamente imposible debido a la proliferación de alquileres vacacionales”, señalan en declaraciones recogidas por Fodor’s Travel.

 

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